Solo hay un Camino; La Obediencia

Solo hay un camino la obediencia - mateo 28:19Escuchar audio de esta predica Mateo 28:19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 28:20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

En lo que encierra la gran comisión hay tres aspectos trascendentes, los dos primeros que hallamos en este texto son; “id y haced discípulos”, estos son de fácil entendimiento y aceptación, pero hay un tercero al que se le presta poca atención y se halla presente entre las Palabras dichas por el Señor Jesús: “Enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado”

La obediencia es algo que se enseña, los discípulos no se hacen o aprenden por osmosis, los valores malos se van adhiriendo en la vida de manera espontánea, de forma natural, no necesitamos tener un maestro para adquirirlos, pero contrario a esto los buenos necesitan ser enseñados una y otra vez.
Desde el antiguo testamento Dios animo a su pueblo que su voluntad se estableciera de esta manera. Deuteronomio 6:6 - 7 Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.
 
La corrección de lo que está mal hecho hace parte del discipulado, pero no es el discipulado, porque realmente en lo que hay trascendencia es enseñar lo que es correcto mientras se crece, para que cuando la persona se halle haciendo lo incorrecto cobre sentido la corrección.

La calidad del discipulado, depende en gran manera de algunos factores: número uno; De la calidad de lo que se comparta, nosotros debemos ser extremadamente cuidadosos con la palabra que enseñamos, ya que no se trata de un mensaje personal, sino de un mensaje encargado, con la capacidad de producir vida o muerte, esta es una responsabilidad que no podemos obviar a la hora de abrir nuestra boca. No es nuestro mensaje, no es la impartición de nuestro pensamiento, nuestra doctrina o nuestra experiencia, es el pensamiento de Dios que se debe expresarse sin impurezas, sin desavenencias o motivaciones personales. No se le añade ni se le quita nada a la Palabra.

Numero dos; de cuanto el maestro se parece a lo que ha estado compartiendo (Coherencia a través de su vida) y número tres: La cantidad del tiempo que dedica el maestro a su discípulo viceversa.

1. La enseñanza es vital, porque la información que recibo me saca de la ignorancia.


Cuando alcanzo el conocimiento me convierto en alguien que tiene la capacidad de obedecer los designios de su Señor. Puede que usted se incomode con la instrucción repetida de su maestro, pero su molestia no puede obviar su responsabilidad, ya que él está obligado a decirle cuantas veces sea necesario lo que necesita saber para que camine en la obediencia que Dios requiere.

Deuteronomio 6:7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.

Es por esto que la Palabra nos llama a repetir lo impartido continuamente, la repetición es la clave del aprendizaje, porque necesitamos escuchar las cosas más de una vez para que se puedan revelar a nuestras vidas, sobre todo porque nosotros tendemos a rechazar en principio lo que él instructor nos intenta enseñar, en su segundo intento las consideramos y en un tercer intento en adelante solemos comprender. Esto hay que hacerlo hasta que la verdad de Dios cale en nuestro corazón. Hágalo con sus hijos hasta el cansancio.

Después de enseñar las verdades hay que modelarlas, de tal manera que lo modelado no contradiga lo enseñado. Enseñar a obedecer es una de las funciones principales del maestro.

Nosotros debemos ser extremadamente cuidadosos con la palabra que enseñamos, ya que no se trata de un mensaje personal, sino de un mensaje encargado, con la capacidad de producir vida o muerte, esta es una responsabilidad que no podemos obviar a la hora de abrir nuestra boca. No es nuestro mensaje, no es la impartición de nuestro pensamiento, nuestra doctrina o nuestra experiencia, es el pensamiento de Dios que se debe expresarse sin impurezas, sin desavenencias o motivaciones personales. No se le añade ni se le quita nada a la Palabra.

En la antigüedad el concepto en Grecia de un discípulo era un “MATHETES”, pero un “MATHETES” era cualquier estudiante, en el contexto hebreo donde Jesús está levantando, enseñando, formando a sus discípulos, eso no era la idea. La Palabra para el discípulo era: “talmid” y el plural era: “Talmidin” y los “Talmidin” eran quienes se mudaban con su maestro, como paso con sus doce apóstoles, ellos pasaban las 24 horas juntos, escuchando continuamente sus palabras y la idea era que pudieran ser tal cual era su maestro. Cristo no ha dejado esa tarea porque Él está haciendo de nosotros discípulos que puedan reflejar su imagen, de tal manera que Él espera que nosotros lleguemos a ser tal cual Él es. Hechos 4:13 Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús.

2. Adán nos metió en desobediencia, pero Cristo a través de su obra nos restituyo la capacidad de obedecer.

Romanos 5:19 Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.

Adán desobedeció y cuando lo hizo hundió la raza humana al punto que desde el día en que lo hizo, hasta hoy, solo hay una persona que ha obedecido completamente y es la persona de Cristo Jesús. Así que lo que Cristo vino a hacer fue a restablecer la obediencia al lugar que le corresponde en la vida de los hombres.

Adán desobedeció por la misma razón que tú y yo lo hacemos. La desobediencia no es más que un grito de independencia, el hombre no tolera el hecho de tener que someterse, no es su tendencia natural. Y No hay nada más provechoso para nosotros que aprender lo que es el sometimiento, porque esto nos libera de la rebeldía que aún se encuentra en nuestra carne y que proviene desde Adán, este fue el legado que él nos dejo y mientras obedezco lo que está ocurriendo es que estoy deshaciendo eso, estoy triturándolo.

Santiago 4:7 Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.

Usted quiere ver al diablo y a su carne con la piedra a fuera: ¡Obedezca! Nuestros gritos no ahuyentan al diablo, ni nuestras agüeristas declaraciones, ni nuestros zapateos incansables, pero la obediencia genera una resistencia que lo pondrá en huida. Eso fue lo que Cristo hizo frete a sus tentaciones. Mateo 4:10 Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás. 4:11 El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían.

Malaquías 3:10 Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. 3:11 Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos.

La gran comisión incluye ir, hacer discípulos pero también enseñarles a esos discípulos los que es sujeción, obediencia. Obviamente comenzando con Dios.

3. El ser humano no tiene que ser enseñado a desobedecer, pero si a obedecer.

La gran mayoría de nosotros tenemos hijos, y ¿Cuántos de nosotros hemos empleado un segundo en nuestras vidas en enseñarles a desobedecer? Y ¿Qué tan tempranamente ellos empezaron a desobedecer? El niño no sabe hablar y ya sabe desobedecer. A veces nuestros hijos aunque no saben hablar, sus actitudes hablan por ellos; Les damos a beber el tetero y con sus gestos nos dicen: “Es cuando yo decida, no cuando tú quieras”. La desobediencia y la rebelión para el hombre siempre es el camino de menor resistencia. Esto requiere de un esfuerzo mínimo ya que fluye en nosotros de forma natural. Pero en esta dispensación no hay manera en que esto pueda ser una excusa, porque Dios nos dio un espíritu de valentía, no de cobardía, para ir contra la corriente de mi carne, los deseos del mundo y las tentaciones de satanás.

Hay quienes nos enorgullecemos de nuestra rebeldía; “Es que yo no me la voy a dejar montar”, “Él no tiene por qué llamarme la atención”, “Yo solo le obedezco a Dios”, “No es cuando él quiera, es cuando a mí me dé la gana”, “Es que ahora no siento hacerlo, es cuando yo quiera para que valga”. Y nos preguntamos porque tenemos problemas con nuestros hijos. Uno dice a veces; ¿A quién salió este muchacho?

Dios nos encuentra en un estado de rebelión, pero una vez yo paso a ser un “talmid”, un aprendiz suyo, a mí no me queda bien el traje de rebelde y desobediente, porque yo tengo que mostrar la imagen de mi Maestro principal a través del Espíritu Santo que mora en mí y él nos dijo: “Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón”. La mansedumbre es algo que debe caracterizar al talmid, ya que ella es la que nos permitirá llevar una vida de obediencia.

4. La obediencia en la mente de Dios nunca es parcial es total.


Mateo 28:20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado;

Nosotros tenemos tantas concepciones erradas de la obediencia y creo que es importante ver algunas de ellas para identificarnos en algún momento.

Nosotros tendemos a hacer una lista de unas cuantas cosas a las cuales le otorgamos un grado de importancia en la vida cristiana y cuando las cumplimos, creemos que ya cumplimos con toda la ley y no siendo suficiente esto, miramos a nuestro alrededor y los que vemos que no están haciendo lo que nosotros consideramos como importante terminamos condenándolos. Pero lo interesante es que los que nosotros observamos para condenar, están haciendo el mismo ejercicio que nosotros.

Otra de las concepciones que tenemos es que nuestra obediencia es meritoria. A veces decimos: “Si ya yo cumplí con esto, con esto y con lo otro, porque Dios no ha hecho lo que estoy esperando, antes era sumamente desobediente y sin embargo me iba mejor”. Lo que se nos olvida es que no hay ningún mérito en nosotros, si fuera así, hubiese sido innecesario que Jesús cumpliera por nosotros y muriera en la cruz del calvario. Así que todos lo que poseemos hoy, es por lo que Él hizo. Nosotros entramos al Reino de los cielos y a sus bendiciones, por su vida, su muerte y su resurrección, las tres cosas son necesarias. El día que nos presentemos delante del Señor a dar cuentas, así hallamos cumplido todo el único pergamino que nos concederá es: “Siervo inútil eres”, “Cuando yo te amé hijo no lo hice por lo extraordinario que fueras, sino porque yo decidí amarte en tu condición rebelde” Todo lo que recibimos fue enteramente por su gracia, no porque yo fuera obediente.

Otra de las concepciones erradas que hoy tenemos es una colcha de retazos en nuestra doctrina, no tenemos ningún pastor – maestro de Dios como autoridad para que nos enseñe, sino que tomamos de quien queremos y cuando queremos con tal de tener justificaciones para todas nuestras acciones. Esta es una de las razones por la que los creyentes de hoy nos gusta perdernos entre las multitudes, tenemos pastores y maestros virtuales a quienes no hay que rendirles cuentas, ni mostrar lo aprendido a través de las acciones de nuestras vidas. A esto podemos llamarle la mediocridad del mal llamado Cristianismo. Nosotros nos podemos auto engañar y sentirnos en una relación real con Dios, pero lo que en verdad habla son nuestras acciones, no nos quejemos por lo que nuestra vida hoy es y aún peor por lo que será, porque ella no es más que el resultado de la desobediencia a Dios y a su Palabra.
 
Conclusión


¿Cuál es la clave para poder obedecer?

El Señor Jesús nos las revelo antes de partir y la encontramos en Juan 14:15 Si me amáis, guardad mis mandamientos. Notemos que Él no lo muestra como una sugerencia, sino como un absoluto: “Si me amáis obedeceréis mis mandamientos”. El amor de Jesús por su Padre lo llevo a cumplir su mandato, el no hizo resistencia, ni se opuso a su voluntad. Cristo jamás tuvo la más mínima intención de desobedecer el plan que su Padre había establecido para él, a pesar del inclemente sufrimiento dado las circunstancias, Él se mantuvo en la senda establecida por su Padre. El hecho de que sea difícil para nosotros no quiere decir que Dios no espera que lo cumplamos, él nos dará lo necesario si estamos dispuestos a amarle y probarlo a través del cumplimiento de su perfecta voluntad.

Lo que yo debo saber es que cuando estoy dispuesto a pecar es porque he elegido ese pecado por encima de Dios, porque no le amo lo suficiente. Por lo menos el ejemplo de Pedro cuando le preguntan si él conocía al Maestro, él estuvo dispuesto a negarlo y pecar porque amo más su vida y seguridad más que a Jesús, por eso el desobedeció. Y eso es así en todos los casos, a veces amamos más nuestra reputación, amamos más nuestro nombre, amamos más nuestros deseos de la carne, nuestra complacencia, nuestra concupiscencia, amamos más el dinero, pero en ese momento yo elijo por eso otro, que por Dios y Cristo dijo: “Si me amáis, guardareis mis mandamientos”

Cuando uno se casa cree estar lleno de amor por esa otra persona, pero al entrar en una convivencia es cuando se podrá gestar el verdadero amor, porque la única manera de aprender a amar al otro es estableciendo en una relación cotidiana. Esto nos descubre el problema del porque no amamos al Señor al punto de crecer en nuestra obediencia, la falta de una relación genuina y personal es lo que nos está frustrando, queremos ver que nuestra vida avanza, pero a través de una pobre relación con Cristo y esto es imposible que suceda, porque nuestra carne siempre procurara rechazarlo y solo descubriendo sus encantos quedaremos absolutamente absortos en Él, para que establezca su completo señorío sobre nuestras vidas.
  
Pastor: David Bayuelo
Mayo 27 de 2018

Comunidad Cristiana el Camino de Bogotá
Calle 98 No. 69 - 64 La Floresta - Teléfono: (57) (1) 358 67 27 - Bogotá D.C. (Colombia) - Powered by Ingeniero José Barrios Meléndez.