Yo no soy un pecador

Yo no soy un pecador - Salmo 40:2Salmo 40:2 Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.

Hace unos días observe un programa donde se le aplicaba un tipo de terapia sicológica a niños y adolecentes que delinquían, esta consistía en llevarlos a cárceles con los peores presos quienes con métodos poco convencionales les hacían parecer estar expuestos a todo aquello que se vivía en ese lugar, lo que se perseguía por parte de los precursores de este programa era infundirles tal grado de temor que ellos terminaran decidiendo alejarse de la vida de delitos en la que andaban a su corta edad.

Después de esta terapia algunos de ellos entraban en un proceso de reflexión que por un corto tiempo surtía efecto, pero con el transcurrir de los días su naturaleza se hacía nuevamente evidente, llevándolos a responder de la misma manera como antes lo hacían.

Yo recuerdo que cuando tuve un encuentro con el señor Jesús, esto genero mucha expectativa en mi familia, muchos se atrevían a apostarle a mi pronto regreso a mis mundanales andanzas, para ellos era imposible el creer que pudiera haber sufrido una trasformación tan radical en mi vida, así que cada vez que ellos podían me exponían a todo lo que tuviera que ver con mi pasado colocando en entredicho lo que Dios ahora decía que yo era, lo que trataban era el hacerme reversar mi decisión, pero algo certero había pasado, el viejo hombre había muerto, para darle paso al nuevo resucitado junto con Cristo.

Si hay algo que descubrimos en la escritura es la reafirmación por parte de Dios de esa nueva vida otorgada por Él.

1 Pedro 2:9Más vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; Este pasaje aunque anunciado muchas veces por nuestra boca, ha sido poco creído por nuestra alma, ya que en el Dios a través del apóstol Pedro resume de manera clara todo aquello dispuesto para los que hemos entregado nuestra vida entera al Señor. Nuestra condición de pecadores desaparecería para darle paso a una nueva naturaleza que solo busca expresar la genética del Dios que ahora tenemos por Padre.

Si realizara una encuesta ahora de cuantas personas tienen la consideración que son injustos, pecadores, no santos y cuanto atributo negativo se me ocurra con toda certeza me encontrare con hojas llenas de afirmación y si al final de esta yo le dijese que usted no es nada de eso, lo más seguro es que usted no lo crea, es más si le doy la oportunidad me esgrimirá todos los argumentos que contradigan lo que yo diga.

Lo que deseo que entienda es que todos aquellos que hemos nacido de nuevo en Cristo debemos centrarnos en escuchar con atención lo que Dios declara en su palabra con respecto a nuestra nueva vida, porque por muy lógico o coherente que parezca lo que nuestra voz o otras voces nos dicen de nuestra condición presente, lo que debe primar es el permanecer en lo que Dios dice, este será el punto de partida para poder vivir de manera victoriosa.

Ahora tenga en cuenta que hice una aclaración; esto es para los que hemos nacido de nuevo ya que el deseo continuo que debe existir en nuestro corazón es el de no fallar a los mandatos establecidos por Dios, pero el hecho de que a veces pase no desestima ni cambia lo dicho por Él con respecto a nosotros, usted seguirá siendo linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios.

Si hay algo que nuestro enemigo utiliza a utilizado y utilizara será el desmentir lo que Dios dice de nosotros.

Así que lo primero es ver que ha dicho Dios de nosotros: Juan 1:12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. Le pregunto que sigue a continuación es: ¿quién es usted según la escritura? Y su respuesta sin dudarlo debe ser: Un hijo de Dios.

Cuando vamos a Mateo capitulo cuatro verso tres; nos dice que vino a Jesús el tentador, y le dijo: "Si eres Hijo de Dios", note como pone en duda lo que Dios había afirmado en el capitulo anterior cuando se refirió a Jesús como el hijo amado en el cual esta su complacencia. ¿Que hizo Satanás?, lo mismo que en el huerto del Edén: y sin duda lo mismo que sigue haciendo hoy; desestimar lo que Dios ha dicho de nosotros, el sabe que si nos hace dudar nos llevara a creer que nuestra vida debe seguir viviendo esclava del pecado y de la muerte.

En nuestra niñez la gran mayoría de nuestros padres en algún momento nos colocaron a dudar de si verdaderamente éramos sus hijos, a algunos nos dijeron que nos recogieron en un arroyo, a otros que una señora que pasaba por la puerta de nuestra casa nos había regalado, a otros que éramos adoptados y a los que corrimos con peor suerte nos dijeron que éramos hijos del gallo y la gallina. Pero usted y yo de manera ingenua pero muy sabia respondíamos: ¿y entones porque me parezco a mi papá?

En este caso Jesús respondería de la manera más sabia pero poderosa que pudiera haber y era reafirmando las palabras de su Padre, que serian la que finalmente lo distinguirían como su Hijo legítimo.

No podemos seguir escuchando lo que el diablo tiene que decir por su boca, por la boca de los demás o lo que intenta implantar en nuestras mente, hay que renovarnos para tener respuestas correctas y cuando el venga con su tentación usted y yo podamos decirle ¿Y porque si no soy hijo de Dios las obras de mi Padre procuro hacer? ¿Por qué mis frutos son los frutos de mi Padre? Y recordarle sin temor lo que usted es en Cristo: linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios.

La victoria de nuestra vida en Cristo siempre dependerá de reconocer con claridad nuestro punto de partida.

1 Corintios 6:9 ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, 6:10 ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. 6:11 Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.

Bíblicamente, ser santo significa ser consagrado, dedicado, purificado, liberado del pecado, y apartado del uso secular común y profano, para el uso y servicio exclusivo de Dios.

Este es la mejor descripción del punto de partida que la biblia registra para los que estamos en Cristo Jesús, ya que uno no parte de una carrera que no hay que correr para ganar sino que se vive desde el orden en donde ya fue ganada, si nuestro punto de partida es diferente a esto terminaremos siendo derrotados ya que viviremos en una condición muy diferente a la otorgada por Dios, esto es casi como correr la carrera no hacia adelante sino en sentido contrario. En otras palabras usted no se para ante el pecado como alguien que hay que vencer sino como alguien que ya está vencido. O en otras palabras no se pare como un pecador que procura morir a la esclavitud del pecado, sino como un santo que disfruta la victoria.

Tal vez usted y yo somos de aquellos que vivimos reafirmando las faltas de en las vidas de nuestros hijos, y con toda seguridad creemos que es el método más adecuado para lograr que ellos tracen una senda diferente en sus acciones equivocas, pero si nos alineamos con el ejemplo de nuestro Padre veremos que por el contario Dios a través de su gracia determina sobre nosotros todo lo que no es como si fuese. Pensemos en Abraham Dios cambio su nombre cuando él no tenía ni un solo hijo estableciendo con este cambio que ahora seria Padre de multitudes, lo cierto es que Dios como autor y consumador nos mostraría su poder al transformar por completo la vida de Abram.

Hoy en día hay cristianos que les encanta que los laceren diciéndoles algo muy contrario a lo quela biblia dice que son, sentimos que si no es con ardor no funciona. Esto nos lleva a la triste realidad de personas derrotadas por que parten de creer que ellos son pecadores y que tienen que luchar contra su naturaleza pecaminosa, tomemos en cuenta lo que la biblia nos dice y esto nos llevara a fluir de manera correcta.

Todo esto me lleva a creer que solo un ser humano con una verdadera experiencia con Cristo puede sufrir la radicalidad de desaparecer lo viejo en él, para darle paso a lo nuevo en Cristo. El no pensara más "soy un pecador" y por eso me conformo con los actos mundanos de mi vida, sino que pensara soy un hombre santo y solo las obras de mi Padre hago.

Así que como Satanás procura desestimar lo que somos, nosotros debemos estimar lo que Dios dice que hizo de nosotros.
 
Pastor: David Bayuelo E.
Mayo 20 de 2012

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