El Carácter del que Espera

El caracter del que espera - habacuc 2:2Escuchar audio de esta predica Habacuc 2:2 Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella. 2:3 Aunque la visión tardará aún por un tiempo, más se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará. 2:4 He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá.

Habacuc vivió en uno de los periodos más críticos en la historia de la nación de Judá, el país había caído en una decadencia absoluta, sus habitantes más pobres sufrían una fuerte opresión y el sistema legal había colapsado por completo. El profeta estaba movido por un sentido de equidad que no le permitía ignorar la injusticia rampante que lo acechaba. El mundo que rodeaba Judá estaba en guerra, con Babilonia ganando territorio sobre Asiría y Egipto. Todo esto lo coloca frente a la necesidad de presentar una serie de grandes preguntas de la vida a su creador.


Este libro nos ofrece el testimonio de un hombre que inicio su ejercicio espiritual transitando desde las dudas a la fe, esto podemos comprobarlo en la diferencia marcada entre su primera oración y la oración tan impresionante con la que termina este libro. En los primeros cuatro versículos Habacuc demuestra estar abrumado por las circunstancias que lo rodean. No puede pensar en otra cosa que no sea la violencia y la iniquidad que ve en medio del pueblo. Aunque se dirige al Señor, sus palabras descubren a alguien que no cree que la soberanía de Dios esté actuando sobre la tierra; que sus palabras han sido olvidadas; su mano no se manifiesta; Dios a su parecer no puede ser hallado en ninguna parte. Pareciera que los hombres malvados estuvieran en control de todo, ya que ellos actuaban como quien no tiene ningún freno de Dios.

Iniquidad… dificultad… saqueos… violencia…pleitos… contiendas… la ley es ineficaz… la justicia nunca prevalece… los malvados tienden cerco a los rectos… el juicio de los perversos prospera… Palabras y frases como estas describen la escena, pero que diferente es la situación en los últimos tres versículos del libro. Nada y todo ha cambiado, ya que el profeta ya no está bajo el control de las circunstancias o ansioso por su causa, porque ha alzado su vista. Los acontecimientos del momento ya no nublan su mente, porque se ha elevado por encima de ellos. En lugar de dejarse dominar por las fatalidades del mundo que lo rodea, Habacuc ha puesto su esperanza en Dios; ha descubierto que el Señor es la fuente de su fuerza y gozo. Se da cuenta que ha sido llamado a propósitos más altos. “Y en mis alturas me hace andar”. Así que Habacuc ha pasado de la queja a la confianza, de la duda a la fe, del hombre a Dios, del valle a la cima.

Todo esto nos describe los momentos frente a los cuales cualquier hijo de Dios puede estar, incluyendo a los que le servimos, si miramos hay un momento transicional entre las quejas de Habacuc y las respuestas de Dios y ese lo hallamos en los versículos que son motivo de nuestro estudio. Habacuc 2:2 Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella. 2:3 Aunque la visión (El plan de Dios) tardará aún por un tiempo, más se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará.

1. Permite que el Espíritu Santo escriba la visión en su corazón.


Habacuc 2:1 Sobre mi guarda estaré, y sobre la fortaleza afirmaré el pie, y velaré para ver lo que se me dirá, y qué he de responder tocante a mi queja. 2:2 Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella.

Después de que en el versículo uno de este capítulo dos se nos describe la paciencia con que el profeta esperaba que Dios le contestara, la respuesta llegó. El nuevo imperio caldeo caería sobre Judá, pero es Dios quien fue preparando los acontecimientos. Es probable que en el momento en que el profeta anunciara esto, los caldeos se mostraran aun amistosos, así que para el pueblo los que les comunicaría Habacuc les parecería un hecho completamente inverosímil. Así que el Señor le pide al profeta que escribiera la visión en tablas, ya que esta era una manera de que lo dicho por su boca les proveyera seguridad en medio de los momentos de difíciles que se avecinaban. Además esto sería una demostración clara de la inmutable que son sus designios, tal cual le describió su visión a Habacuc, tal cual ocurrió, a partir de lo dicho ni una tilde, ni una coma cambiaría. Y por último, el que Habacuc escribiera la visión de Dios permitiría que cuando esta corriera no se comunicara con algún error, sino que se guardaría el mensaje fidedigno enviado por Dios.

Escribir la visión provee seguridad en medio de la dificultad:

Juan 16:32 He aquí la hora viene, y ha venido ya, en que seréis esparcidos cada uno por su lado, y me dejaréis solo; mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo. 16:33 Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. Jesús se anticipó al momento de Crisis en la vida de sus discípulos y tal cual se los manifestó se hizo evidente este momento de dificultad, pero ellos debían conservar la paz recordando sus Palabras, porque lo que parecía ser la noche más oscura en sus vidas, vendría acompañada del más hermosos amanecer provisto por el sacrificio de su Señor.

Romanos 8:36 Como está escrito (Salmos 44: 22): Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero. 8:37 Antes, en todas estas cosas (Dificultades) somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. 8:38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 8:39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. Una vez más Dios se anticipa a las circunstancias difíciles para proveer la confianza que produce su Palabra, desde los Salmos escritos por los hijos de Core inspirados por el Espíritu Santo había anunciado lo que les ocurriría a sus seguidores, para que caminaran seguros como Pablo lo estaba, porque en todas las dificultades seriamos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.

Hay que permitir que el Espíritu Santo nos revele la visión de Dios para nuestras vidas así como lo hizo con el profeta Habacuc, no solo se trata solo de guardarla en nuestra mente, donde la dificultad tiene la capacidad de diluirla, sino que esta debe estar esculpida en nuestro corazón, de esta manera nuestro Ayudador frente a cada circunstancia adversa nos la recordara para que perseveremos en ella. (Efesios 1: 18 alumbrando los ojos de vuestro entendimiento)

Cuando leemos un libro como el de Josué nos encontramos a un hombre de Dios frente a una gran dificultad; Moisés el líder y mentor de su vida ha muerto y con su muerte le correspondió asumir la difícil tarea de introducir a Israel en la visión que había dado a sus padres. Al mirar el contexto todo estaba en su contra; un rio crecido y peligroso que había que cruzar, una tierra que se tragaba a sus moradores, gigantes que los veían como langostas, hombres violentos y bien armados que tenía que enfrentar, y ni qué decir de su mismo pueblo que al parecer hacia resistencia a su liderazgo y el Señor se le aparece para darle indicaciones muy puntuales y una de ellas y más importante la encontramos en Josué 1:8 Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Dios sabía que lo único que podía proveerle esperanza y seguridad a Josué hacia el futuro era la visión que un día le había dado a sus padres, así que el meditarla, el rumiarla todo el tiempo le permitiría saber que indistintamente de lo difícil que pudiera ser su camino lo dicho por Dios a sus ancestros se cumpliría.

Escribir la visión nos revela el atributo inmutable de la Palabra que sale de la boca de Dios.

El que Habacuc escribiera la visión en tablas representa el atributo Divino de la inmutabilidad de las Palabras de Dios, ella no cambia y tal cual el Señor la declara así se cumplirá.

Mateo 24:35 nos dice: El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Esta porción de las escrituras la hallamos en uno de los discursos escatológicos del Señor Jesús dado a sus discípulos antes de partir, en los versículos anteriores él acaba de hacer una descripción puntual de los eventos que han de acontecer y lo que procuraba con todo esto era mostrarles que todo lo corruptible terminaría desapareciendo, pero lo incorruptible como lo es su Palabra permanecerá para siempre.

Si usted lee la Palabra hoy y en un siglo después regresa a hacer el mismo ejercicio descubrirá que a pesar de que todo cambio, empezando por usted mismo, ella permanece igual. Es por esto que lo que Dios dice está por encima de la cultura, de las generaciones, de las tradiciones, de las circunstancias, porque en ella no hay mudanza, ni sombra de variación. Su Palabra es él mismo.

Josué 1:1 Aconteció después de la muerte de Moisés siervo de Jehová, que Jehová habló a Josué hijo de Nun, servidor de Moisés, diciendo: 1:2 Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel. Dios le dice; “Después de la muerte de Moisés”; así comienza el texto. Moisés ya no está, pero si permanece la Palabra que Dios había dado a su pueblo, la vida de Moisés ha terminado, pero no la visión Divina. La verdad es que Moisés no pudo entrar a la tierra prometida pero eso no impidió que se cumpliera lo que Dios había jurado.

¡Moisés está muerto! Esto es sumamente interesante porque uno encuentra este relato en el último capítulo del libro de Deuteronomio y si uno pasa la página todo continua como si nada hubiera pasado; ¡Moisés murió, mi Palabra sigue aquí, así que sigamos adelante! Y eso nos habla de cuan secundarias son las circunstancias en el visión que Dios está realizando en nuestras vidas.

Lo que nos introduce en el cumplimiento de la visión de Dios es el confiar firmemente en su visión y por eso debemos meditar en ella de día y de noche. No deje de pensar en cada cosa prometida por Dios en su Palabra, no deje que las circunstancias desaparezcan lo que el Señor ya estableció para su vida y ministerio.

No permita que el ruido de este mundo a través de las circunstancias grite más fuerte que la Palabra de Dios, si el Señor nos dice algo, el permanecer en esa Palabra nos garantizara nuestra llegada a un puerto seguro. Dios jamás cambiara lo dicho para nuestra vida y ministerio.

En evangelios como el de Mateo encontramos una y otra vez la expresión: “Como estaba escrito”, esto era una reafirmación al pueblo Judío de lo inmutable que era la visión de Dios.

Escribir la visión nos aparta del error.

Habacuc 2: 2 Entonces el SEÑOR me dijo: «Escribe mi respuesta con claridad en tablas, para que un corredor pueda llevar a otros el mensaje sin error. (NTV)

Unas de las cosas que Dios demanda al profeta Habacuc es que escribiera la visión en tablas porque de esta manera lo dicho por él no sufrirá ningún tipo de cambio o contaminación.

Este es un ejercicio que vemos una y otra vez en las escrituras, en Deuteronomio 6:6 al 9 nos dice: Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; 6:7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. 6:8 Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; 6:9 y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.

Este es un mandamiento que el pueblo de Israel dejo de cumplir y con ello vino el desastre a través del error, ellos terminaron en pos de otros dioses y practicando todas las abominaciones de las naciones vecinas. Perdieron por completo la visión. (Proverbios 29: 18 Donde no hay visión, el pueblo se desenfrena, pero bienaventurado es el que guarda la ley) NTV (“Cada uno hacia como bien le parecía” Jueces 21: 25)

Génesis 3:1 Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? 3:2 Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; 3:3 pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. 3:4 Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; 3:5 sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. 3:6 Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.

El no tener la visión escrita en su corazón les permitió a Adán y Eva que perdieron la visión de Dios, dándole a satanás la oportunidad de introducir el error y así de esta manera destruir el propósito perfecto que Dios tenia para sus vidas.

El estar expuestos todo el tiempo a la Palabra de Dios nos dará la oportunidad de que nuestras motivaciones equivocas no le den cabida a nuestro enemigo para que introduzca sus mentiras en nuestro corazón y así de esta manera destruir la visión personal que Dios otorgo para nuestras vidas.

Hay quienes todo el tiempo estamos buscando una profecía, una señal, algo o alguien que nos diga por donde debe ser las cosas y esto nos hace susceptibles a que el error se introduzca en nuestras vidas. Por eso Pedro nos anuncia que Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones; (2 Pedro 1:19)

Cuando la visión está escrita en nuestro su corazón no nos moveremos de lo establecido por Dios.

2. Se mantiene expectante así la visión tarde en cumplirse.

Habacuc 2:3 Aunque la visión (El plan de Dios) tardará aún por un tiempo, más se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará.

De lo que Dios le habla a Habacuc es de misericordia así pudiera parecer tardanza, pero está era segura. El Señor había establecido con sabiduría infalible un tiempo para manifestar su poder y gracia y el profeta de Dios debía saber que el tiempo de Dios, siempre será el mejor tiempo.

2 Pedro 3:8 Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.3:9 El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

Pedro escribe este texto porque se halla preocupado por herejías que han sido introducidas en el mismo seno de la iglesia por falsos maestros y que están relacionadas con la visión de la segunda venida de Cristo. Así que además de la carta de Judas no hay un escrito donde hallemos una denuncia establecida de una manera tan vehemente en contra de los falsos maestros. Él les llama; burladores sarcásticos dominados por sus bajas pasiones, cuando ponen en tela de juicio el carácter de la Palabra de Dios, cuando cuestionan el cumplimiento de su promesa haciendo de manera burlona la pregunta, ¿Dónde está la promesa de su venida, que viene, que viene y no acaba de llegar? Pero Pedro no los deja salirse con la suya y no acepta su cuestionamiento. Estos falsos maestros cuestionaban el futuro ignorando el pasado, todo lo que Dios había dicho lo cumplió, Pedro no les permite hacer eso, él les recuerda el pasado y les reafirma el futuro.

Ahora el apóstol procura afinar la visión de los creyentes diciéndoles” “Que un día para Dios es como mil años y un año como mil días” Y lo que desea es que entiendan que aunque hay un retardo esto no tienen que verlo como si fuera una tardanza, sino con la paciencia Divina, el Señor es paciente no queriendo que ninguno perezca, sino que todos puedan arrepentirse. En otras palabras existe un atraso relativo frente al hecho de que a veces parece que las cosas para nosotros tardaran una eternidad para llegar, pero él quiere recordarnos que para Dios que vive fuera del tiempo y del espacio, mil años es como si fuera un día y un día es como si fuera mil años. De tal forma que en el calendario de nuestro Dios no hay un tal retraso, simplemente Él está teniendo paciencia para terminar la obra que comenzó en nosotros y de esa manera hacer que su visión se revele en nuestras vidas.

Nosotros tenemos prisa; la visión de la bendición estimula nuestro deseo, y acelera nuestros anhelos; pero el Señor guarda en su prudencia el tiempo señalado. Él nunca se adelantara y nunca se atrasara.

Dios sabe todas las cosas, por tanto el tiempo en que se cumplirá lo dicho por Él, no le es desconocido, así que esto hace imposible el que en Él halla tardanza.

Hay un tiempo para el cumplimiento de la visión de Dios en nuestras vidas.

Génesis 22:18 En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz. Más de 1900 años y treinta y seis generaciones se necesitaron para que se cumpliera lo dicho por Dios a Abraham. Por si usted o yo creemos que hemos esperado lo suficiente.

3. Tiene la plena convicción que la visión de Dios se cumplirá.


Habacuc 2:3 Aunque la visión tardará aún por un tiempo, más se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará. 2:4 He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá.

Se dice que la Palabra de Dios es algo vivo que hablará, y que vendrá. No es nunca una letra muerta, como estamos tentados a temerlo cuando hemos esperado largamente su cumplimiento. La Palabra viva viene en camino proveniente del Dios vivo, y aunque pareciera dilatarse, en realidad no se está tardando. Te puedo asegurar que el tren de Dios no está retrasado. Solo hemos de tener paciencia, y pronto veremos por nosotros mismos la fidelidad del Señor. Ninguna de sus promesas fallará: “No mentira”. Ninguna de sus promesas se perderá en el silencio: Se apresura hacia el fin”.

Conclusión

Habacuc 3:16 Oí, y se conmovieron mis entrañas; A la voz temblaron mis labios; Pudrición entró en mis huesos, y dentro de mí me estremecí; Si bien estaré quieto en el día de la angustia, Cuando suba al pueblo el que lo invadirá con sus tropas. 3:17 Aunque la higuera no florezca, Ni en las vides haya frutos, Aunque falte el producto del olivo, Y los labrados no den mantenimiento, Y las ovejas sean quitadas de la majada, Y no haya vacas en los corrales; 3:18 Con todo, yo me alegraré en Jehová, Y me gozaré en el Dios de mi salvación. 3:19 Jehová el Señor es mi fortaleza, El cual hace mis pies como de ciervas, Y en mis alturas me hace andar.

Los versículos finales de esta profecía enseñan que es posible elevarse por encima de las circunstancias, y aún regocijarse en ellas, poniendo nuestros ojos en una visión que está por encima de las contingencias. Habacuc no oculta los problemas que le preocupan, ni los subestima; en lugar de ello, descubre que la visión de Dios siempre será suficiente en medio de la dificultad.
 
  
 
Pastor: David Bayuelo
Julio 1 de 2018

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