Crisis de Identidad

Crisis de identidad - Mateo 4:1-3Escuchar audio de esta predica Mateo 4:1 Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. 4:2 Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. 4:3 Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.
 
Como podemos descubrir en este pasaje si hay algo que nuestro enemigo va a procurar una y otra vez es llevarnos a dudar de la identidad que ahora debe caracterizarnos como hijos de Dios, él lo hizo en el huerto del Edén, lo hizo en estos versículos en la persona de Cristo y sigue haciéndolo ya que si él logra desfigurar la imagen que nosotros debemos tener y atesorar dada por Dios como sus hijos, lograra conducirnos a que nuestras acciones no correspondan con la obra perfecta hecha por Cristo en la cruz. El Señor Jesús a través de su sacrificio nos dio la oportunidad a todos los que creemos en su nombre de convertirnos en sus iguales, siendo esto lo que nos hace diferentes a los demás seres humanos y nos permitió liberarnos de la esclavitud del pecado. (Gracias Cristo hoy tenemos elección)

La palabra identidad procede del latín “Identitas”, y esta es el conjunto de los rasgos propios de un individuo o de una comunidad. Estos rasgos caracterizan al sujeto o a la colectividad frente a los demás. La identidad también es la conciencia que una persona tiene respecto de sí misma y que la convierte en alguien distinto a los demás. Aunque muchos de los rasgos que forman la identidad son hereditarios o innatos, el entorno ejerce una gran influencia en la conformación de la especificidad de cada sujeto; es por esta razón que tienen validez expresiones tales como "estoy buscando mi propia identidad".

Cuando leemos los evangelios si hay algo que Jesús procuro a través de su interacción con los discípulos fue el otorgarles una identidad, queda claro que a pesar de sus múltiples equivocaciones ellos lograron alcanzar una excelente identificación al punto que las personas los reconocían con facilidad como sus seguidores y es así como quedó evidenciado en Mateo 26:73 cuando nos dice que: Un poco después, acercándose los que por allí estaban, dijeron a Pedro: Verdaderamente también tú eres de ellos, porque aun tu manera de hablar te descubre.

Cuando aceptamos al Señor Jesús heredamos su carga genética que nos entregó identidad en nuestro espíritu, pero a partir de ese momento debimos emprender un claro proceso en nuestras almas en el que nuestro objetivo debía ser alcanzar una clara identificación como sus discípulos. Nosotros veníamos de caracterizar muy bien al mundo y por desgracia a aquel que era nuestro padre (el diablo), pero a hora todos nuestros rasgos, aquellos que nos distinguirán de los demás hombres y que hablaran de la cimiente que procedemos, deberán ser iguales al que nos levantó de los muertos para darnos vida juntamente con él, desde lo primordial que es nuestra fe, hasta lo más simple como lo puede ser nuestra manera de hablar nos deberán identificar como discípulos de Cristo.

1. Cuando tenemos la revelación de quien somos en Cristo Jesús, nuestro enemigo no podrá derribarnos.


Mateo 4:3 Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.

Hay muchas cosas interesantes que rodean este pasaje y que incluso se alinean con la tentación de la que fue víctima el primer Adán, recordemos que una de ellas es que la serpiente les dice: “Que si comieran del fruto prohibido serian como Dios” y la pregunta que debemos hacernos es: ¿Y ya ellos no lo eran como Dios al haber sido creados a su imagen y semejanza? Nuestro enemigo ataco directamente su identidad, él sabía que si los ponía a dudar de quienes eran tendría una oportunidad para conducirlos al pecado y de esa manera derribarlos tal podemos leer que aconteció. Contrario a esto el Señor Jesús tenia tal seguridad que a pesar de su humanidad manifiesta (Tuvo hambre) se mantuvo con firmeza en medio del ataque despiadado del que fue objeto para llevarlo a una crisis de identidad.

En el evangelio de Juan nosotros encontramos que Jesús establece en siete ocasiones de manera precisa y sin ninguna duda quien era Él: “Yo soy el pan de vida” (Jn. 6.35), “Yo soy la luz del mundo” (Jn. 8:12), “Yo soy la puerta” (Jn. 10:7,9), “Yo soy el buen pastor” (Jn. 10:11,14), “Yo soy la resurrección y la vida” (Jn. 11:25), “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Jn. 14:6), “Yo soy la vid verdadera” (Jn. 15:1,5) Esta es una evidencia clara de lo firme que se hallaba definida su identidad dentro de su naturaleza (Como hijo de Dios) y propósito (La misión que vino a cumplir). ¿Será que nosotros podemos definirnos de la misma manera?

Satanás procurará por todos los medios confundirnos para dividir nuestro pensamiento y de esta manera nos sintamos impedidos para desarrollar la vida que Dios nos dio y su propósito perfecto.

Jesús pudo reconocer a través de las escrituras quien era Él: Lucas 4:17 Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito: 4:18 El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; 4:19 A predicar el año agradable del Señor. 4:20 Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. 4:21 Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros. 4:22 Y todos daban buen testimonio de él, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca, y decían: ¿No es éste el hijo de José? Estaban confundidos con su identidad, ¿no le ha pasado usted cunado las personas recuerdan lo que era su vida pasada?

De igual manera nosotros podemos hallar nuestra identidad en la Palabra de Dios: Efesios 1:3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, 1:4 según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, 1:5 en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, 1:6 para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado,

Según esta escritura qué somos hoy en Dios: “Bendecidos, escogidos, santos y sin mancha, amados, adoptados como hijos suyos y aceptados”. No permita que su enemigo lo haga dudar de esto, porque si lo permite él lo va a derribar”. La búsqueda de nuestra identidad en la Palabra es única y personal, nadie más puede hacer esto por nosotros.

2. Cuando llegamos al Señor nuestra búsqueda debe estar ceñida a alcanzar una clara identificación.

Mateo 11:29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; 11:30 porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.

Jesús nos está pidiendo que aprendamos de Él y nos deja un mensaje claro; el jamás dijo que ser su seguidor sería difícil, contrarió a ello descubrimos a través de su invitación que su yugo es fácil y ligera su carga. En otras palabras el contrasta la pesada carga que produce el identificarse con el mundo y el legalismo de la religión y nos llama a una relación abierta, libre y leal que representa su yugo y por otro lado el cumplimiento de la ley a través de él, que representa su carga.

Ahora, la palabra Fácil que aquí hallamos proviene del griego “chestos”: y ella denota lo que es útil, agradable, bueno, confortable, cómodo y servible. El identificarse con el mundo y el sistema religioso era una carga severa, pero contario a esto el hacerlo con Jesús, no enfada, porque se construye sobre una relación personal con Dios a través del Espíritu Santo que mora en nosotros.

Hay que descubrir las cosas que aún nos identifican con el viejo hombre y hacerlas desaparecer a través de la Palabra de Dios. Efesios 4:17 Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, 4:18 teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; 4:19 los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza. 4:20 Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo, 4:21 si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. 4:22 En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, 4:23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente, 4:24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. 4:25 Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. 4:26 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, 4:27 ni deis lugar al diablo. 4:28 El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad. 4:29 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. 4:30 Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. 4:31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. 4:32 Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

Identificarnos con Dios a través de su palabra nos dará la madurez necesaria que caracteriza a un discípulo de Cristo. Así que desde esta perspectiva el alcanzar una correcta identificación con nuestro Padre en el orden de nuestra nueva naturaleza está enmarcado en una relación personal con él, entre más nos acercamos a la luz, más nos pareceremos a ella.

Hoy el mundo nos dice que nuestros hijos deben encontrar su propia identidad, no hay nada más falso que eso, si Dios se toma el trabajo de definir claramente quienes somos en Él, ¿Cómo podremos dejar al azar o a nuestro enemigo una tarea como esta? Dos cosas deben acompañar esta tarea: enseñarles lo que la Palabra dice de ellos y modelarla todo el tiempo con nuestras propias vidas, esto es exactamente lo que Dios hace.

3. Dios no dejo nada al azar en la persona de Cristo, así que hasta nuestra identidad fue definida a través de su sacrificio.


Romanos 6:10 Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive. 6:11 Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.

El apóstol Pablo nos muestra como a través de la muerte del Señor Jesús fuimos conducidos a abandonar nuestra identificación con el pecado al ser crucificados juntamente con él muriendo así a lo que éramos, y de esta manera darle paso a un nuevo hombre identificado con Cristo.

Dios nos dio una nueva identidad en Cristo, dejamos de ser arboles malos, para convertirnos en árboles buenos. Mateo 7:16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? 7:17 Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. 7:18 No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos.

Nuestra meta debe ser que los hombres al descubrir nuestra identidad puedan encontrarse con quien es nuestro Padre. Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre? (Juan 14:8-9)

4. El cristiano que descubre su identidad y vive conforme a ella sabe de qué cosas verdaderamente tiene necesidad.

Sabe que necesita orar en todo tiempo: Efesios 6:18 orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos.

Sabe que necesita leer y meditar en la palabra: Josué 1:8 Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.

Sabe que necesita congregarse: Hebreos 10:25 no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.

Sabe que necesita dar: 2 Corintios 9:5 Por tanto, tuve por necesario exhortar a los hermanos que fuesen primero a vosotros y preparasen primero vuestra generosidad antes prometida, para que esté lista como de generosidad, y no como de exigencia nuestra. 9:6 Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. 9:7 Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.

Sabe que necesita no pecar: 1 Juan 3:9 Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.

Para nosotros estas acciones deben ser tan naturales y deben representar tal necesidad como lo es el agua a los peces.

Conclusión

La escritura nos narra que el apóstol Pedro tuvo una crisis de identidad. Mateo 26:73 Un poco después, acercándose los que por allí estaban, dijeron a Pedro: Verdaderamente también tú eres de ellos, porque aun tu manera de hablar te descubre. 26:74 Entonces él comenzó a maldecir, y a jurar: No conozco al hombre. Y en seguida cantó el gallo. Pero lo interesante no fue esto, sino la obra de gracia que Jesús hizo en su vida antes de partir al restaurar su identidad de hijo y la que correspondía con su propósito. Juan 21:15 Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Él le dijo: Apacienta mis corderos. 21:16 Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas. 21:17 Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas.

Tal vez tú has tenido una crisis de identidad en Cristo que te condujo al pecado al igual que a Pedro y has llegado a sentir que ya no eres alguien: Bendecido, escogido, santo y sin mancha, amado, adoptado como hijo de Dios y aceptado, pero el Señor esta mañana te llama a ser restaurado, para que tu enemigo no tenga más oportunidad de mantenerte atado en medio de la inmundicia del pecado que destruye tu vida y tu porpósito.
 
  
 
Pastor: David Bayuelo
Agosto 5 de 2018

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