La Oración Contestada

la oracion contestada - Juan 15-16Escuchar audio de esta predica Juan 15: 16 No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidieres al Padre en mi Nombre, Él os lo dé.
 
Cada uno de los que hemos aceptado a Cristo como Señor de nuestras vidas debemos saber que esta elección no vino por cuenta nuestra, sino que vino por elección del mismísimo Dios, Jesús a través de este símil de la Vid y los pámpanos borra cualquier posibilidad de encontrar algún tipo de mérito en nosotros a la hora de considerar nuestra salvación y productividad en la vida Cristiana y esto nos debe conducir a sentirnos realmente bendecidos, incluso por encima de cualquier cosa que pueda ofrecernos este mundo.

Ahora cuando leemos o escuchamos este pasaje en toda su extensión, nos encontramos con una sería conexión entre el propósito, el carácter y la vida de oración, aunque por lo regular tan solo nos concentramos en los aspectos que nos llevan a meditar en la necesidad de la dependencia Divina y si hay falta de ella en sus consecuencias.

El apóstol Juan al recopilar lo dicho por el Señor Jesús define nuestro propósito: "y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto", esto nos deja claro que si Él nos escogió, con su escogencia estaba determinado un propósito. De la misma manera establece la clase de carácter que debe tener quien ha sido escogido: "y vuestro fruto permanezca", ósea la firmeza y constancia en todo aquello que produce la Vid en nuestras vidas y finalmente como consecuencia de lo anterior, la productividad de una vida de oración efectiva: "para que todo lo que pidieres al Padre en mi Nombre, Él os lo dé".

1. El Señor Jesús nos entrega las claves para tener una vida ampliamente productiva a través de la oración.


Juan 15: 16 No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidieres al Padre en mi Nombre, Él os lo dé.

Este texto lo podemos considerar como una de las grandes promesas y también una de las grandes instrucciones en la vida de oración, ya que hay dos cosas que determinan que nuestra comunión con Dios nos conduzca a ser altamente productivos, dos cosas que deben estar bien antes de que nuestras oraciones sean contestadas.
 
 
1. Debemos orar por la cosa correcta, ósea que debemos orar por algo que esté de acuerdo con la voluntad de Dios.

1 Juan 5: 14 Y esta es la confianza que tenemos en Él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Sería absurdo el pensar que Dios conteste alguna oración por algo que valla en contra de su voluntad. La oración no es el doblar la voluntad de Dios para que se identifique con la nuestra, orar es el encontrar la voluntad de Dios y obedecerla. Santiago 4:3 Pedís, y no recibís por que pedís mal, para gastar en vuestros deleites.

Así que en primer lugar está el contenido de la oración, pero hay algo más que es necesario, ya que podremos estar orando por algo correcto y no recibir respuesta, hay algo más que es vitalmente necesario en la oración y eso es: el carácter de quien está orando. Ambas cosas contenido y carácter, son necesarios para que la oración nos conduzca a una vida alta mente productiva. 1 Samuel 28: 5 – 6 Saúl pregunto a Dios y no hallo respuesta. Tener el conocimiento de lo que es correcto y no hacerlo, es no conocer la voluntad de Dios.

Así que una persona no solo debe orar la voluntad de Dios, sino que debe estar viviendo de acuerdo a la voluntad de Dios. Ahora, ¿cuál de estas dos cosas cual es más importante, el contenido de la oración o el carácter del que ora? Lo segundo siempre será más importante que lo primero, ¿Por qué? Porque si usted tiene un carácter justo, correcto y está viviendo de acuerdo a la voluntad de Dios, entonces el Señor puede mostrarle su voluntad. La cosa más importante no es el que usted sepa como orar, la cosa más importante es que usted este calificado para orar, porque si no lo está, usted tiene que aprender como orar. (El Joven del básquet bol) Mi estatura espiritual determina las respuestas de Dios, cuanto Él esta dispuesto a entregarme.

Dios nos puede enseñar su voluntad si espiritualmente somos altos, es decir; si somos lo que debemos ser. Nuestra vida de oración nunca podrá ser más grande, que nuestra vida personal. Esto es como tratar de enseñar a un niño con la estatura incorrecta, a hacer lo correcto.

Usted puede orar por las cosas correctas y sin embargo su oración no puede ser contestada y usted no sabrá que es la cosa correcta, aunque ore por ella, si es que no está en la voluntad de Dios, si es que no está viviendo la voluntad de Dios.

Cuando Israel gano la batalla de Jericó, muy cerca de allí había un pueblito insignificante llamado Hai, después de haber conquistado la ciudad de Jericó, conquistar ese diminuto pueblo parecía la cosa más fácil del mundo, sin embargo, los israelitas fueron derrotados por los habitantes de este lugar, quedaron avergonzados y humillados y Josué con su rostro en tierra oro a Dios y le pregunto: ¿porque había permitido que eso sucediera? Como responsabilizando a Dios por su derrota y Dios le dijo: "Josué levántate, Israel a pecado" en otras palabras: "Josué, la oración no es la cosa más importante en este momento, lo más importante ahora es que estén bien conmigo, que establezcas mi voluntad.

Otro ejemplo que resulta clave es el siguiente: hay quienes oran porque sus finanzas mejoren, oran porque el Señor cambie su situación, pero no hacen lo que Dios establece como su voluntad en la Palabra, ellos podrán, clamar, rasgar sus vestiduras, llorar, pero el no pararse en la voluntad de Dios producirá una oración estéril. Nada de lo que hagamos tiene el poder suficiente para cambiar las cosas sino oráramos la cosa correcta y hacemos la cosa correcta.

2. La oración puede ser una cortina de humo con la que podemos ocultar nuestro pecado.

La Biblia claramente lo dice en el Salmo 66: 18 Si en mi corazón hubiese yo mirado la iniquidad, Él Señor no me habría escuchado. Si no hubiera confesado el pecado de mi corazón, mi Señor no me habría escuchado. (NTV)

Es la vida la que ora, usted puede predicar aun no estando bien en su comunión con Dios, es más usted puede testificar sin estar bien con Dios, ¿sabe por qué? Porque todo esto lo hacemos de persona a persona, usted no tiene la capacidad de conocer mi corazón, solo me está escuchando y esta probablemente diciendo: "Este es un hombre tremendo de Dios".

Usted puede ser un maestro con el don de conocimiento y con gran elocuencia y lo que enseña es bueno, usted puede testificar y sin embargo su corazón no estar bien con Dios. Pablo dijo en Filipenses 1: 16 Los unos anuncian a Cristo por contención, no sinceramente, pensando añadir aflicción a mis prisiones. Usted podría cantar, enseñar, testificar y aun predicar sin estar bien con Dios, no digo que debería hacerlo, sino que podría hacerlo. Pero definitivamente usted no podría orar sin estar bien con Dios. ¿Sabe por qué?, Porque las otras cosas son de persona a persona y nosotros nos podemos engañar mutuamente, pero la oración, es del hombre a Dios y nosotros no podemos engañarlo a Él. Y francamente esa es la razón por la cual muchos no oran; ya que no pueden engañar a Dios. Así que seguimos haciendo todas estas otras cosas, pero cuando se trata de la oración, no queremos orar porque en verdad Dios nos conoce y nosotros en verdad no queremos mirar el rostro de Dios.

Cuando nos desviamos espiritualmente, la primera cosa que desaparecerá de nuestra vida, será la oración. Cuénteme acerca de su vida de oración y yo le diré que clase de relación tiene con Dios. Cuando usted peca lo primero que dejara no será ganar almas, o el enseñar, o el predicar, o el cantar, o su trabajo en la iglesia o ser miembro de algún grupo o ser anciano o diacono de la iglesia, ¡No!, lo primero que desaparecerá de su vida, será la oración, porque su vida debe estar bien antes de que pueda orar, nuestra carne no quiere orar y hablo de una vida de oración y no el balbucear unas cuantas palabras religiosas.

La clase de vida de oración que vivimos, será la mejor evidencia de cuan espiritual somos y lo que somos en privado delante de Dios, eso es lo que realmente somos. Y la razón por la que muchos no oramos es porque no somos demasiado y como la oración es una doble avenida, Dios y el hombre, el hombre y Dios, nos es imposible falsificar esta relación por mucho tiempo.

A veces nos sentimos forzados a orar y decimos una oración que ya la tenemos memorizada y con seguridad todos tenemos esa clase de oraciones, como para quedar bien cuando nos piden que oremos, pero de lo que estoy hablando es de una genuina comunión con Dios, así que la parte más importante de la vida de oración es la condición de nuestro corazón.

Santiago 5: 16 B La oración eficaz del justo puede mucho, 1 Juan 3: 22, Ahora sino guardamos los mandamientos y hacemos lo agradable delante de él, no espere que sus oraciones sean contestadas, las oraciones no contestadas no son para los rebeldes, el contenido de la oración y el carácter de quien ora son cosas necesarias a fin de que la oración sea contestada.

Conclusión

Recuerde es el carácter el que le ayuda a tener el contenido. Sabe ¿cuál es su mayor obstáculo para su vida de oración?: ¡Usted!

Yo quiero que la gente sea bendecida a través de tener una vida productiva y yo creo que usted desea lo mismo, yo quiero que mis hermanos en la fe, mi hijo, mi esposa, mis amigos, puedan saborear el fruto de una vida que permanece en la voluntad de Dios y que comprueba la efectividad de su gracia.

Ahora piense; ¿Hay algo tan valioso en la vida que no vale la pena soltarlo para que nuestras oraciones sean contestadas? Él solo pensar de esa manera es una irreverencia. Debemos pedirle a Dios que nos ayude a permanecer en Su voluntad, a rendirnos completamente a Él, debemos pedir a Dios que nos enseñe a guardar su Palabra, a que dejemos que su Palabra nos limpie, nos controle, nos comunique la voluntad de Dios y nada de esto sucederá sino es que leemos su palabra y si la leemos y no la obedecemos nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros.
  
 
Pastor: David Bayuelo
Septiembre 23 de 2018

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