Una Cosecha Abundante

logo cccbogota1Escuchar audio de esta predica 2 Corintios 9:10 Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia,

NTV 2 Corintios 9:10 Pues es Dios quien provee la semilla al agricultor y luego el pan para comer. De la misma manera, él proveerá y aumentará los recursos de ustedes y luego producirá una gran cosecha de generosidad en ustedes.
 
 
El apóstol Pablo dedica dos capítulos en este libro de 2 de Corintios (8,9) que guardan suficiencia en cuanto a la revelación de todo aquello que tiene que ver con la ley de la siembra y la cosecha, de hecho me atrevería a decir que si no existiese un verso más en toda la biblia con respecto a este tema, en estos pasajes hallaríamos lo que podemos necesitar para obtener un amplio conocimiento del carácter de un cristiano en cuanto al dar.

En el texto que acabamos de leer Pablo cierra cualquier posibilidad que nos puedan llevar a creer que hay algún mérito en nosotros en medio de la obtención de las bendiciones que se manifiestan cada día en nuestras vidas y también nos coloca frente a la amonestación de saber que si la mano de Dios se acorta, nuestra existencia se limitaría a no obtener absolutamente nada.

Si hubiese una manera de resumir sus palabras tendríamos que decir: "Que Dios es el hizo todo para que sus bendiciones se nos revelen y que separados de Él nada podríamos hacer, ya que nuestra abundancia siempre será producto de su abundancia, porque nuestro Padre es el Dios de toda la provisión".

El apóstol contextualiza este pasaje bajo la realidad de una cultura que se dedicaba a la agricultura, procurando mostrar como el Señor multiplica la semilla que el agricultor riega en la tierra. Él con esta elegiría quiere dejar claro quién es el que provee la semilla, quien da la tierra con sus nutrientes, el sol, la lluvia y todo lo que se necesite para obtener una abundante cosecha, que no solo le brinda productividad al sembrador, sino que le provee más semilla para la siguiente siembra, siendo esta la razón por la que Pablo habla de que: "Aumentara la sementera". Pero todo esto funcionara en la medida en que nosotros imitemos el carácter

de Dios, dando lo mejor y de manera abundante, siendo generosos, y haciéndolo con la motivación correcta.

En estos días mientras escuchábamos al pastor Edgar él menciono la palabra hebrea (bikkurím) para referirse a las primicias y lo que significaba: "Los primeros frutos maduros". Esto era una acción exigida por Dios a su pueblo que procuraba el que mostraran su fe en la promesa de lo que había de venir (La gran cosecha esperada: su hijo Jesucristo), y se utilizaba sobre todo con relación al grano y al fruto. Jehová determino para la nación de Israel que le ofreciera las primicias tanto de hombres y animales, como del fruto de la tierra, con un solo objetivo: que su pueblo a través de esta acción hiciese una declaración genuina de la fe en el Cristo que había de venir. Hoy a través de la siembra y la cosecha nosotros hacemos un declaración similar y es la fe en el Cristo que ya vino, en el que hemos creído y al que le confiamos nuestras vidas.

Para tener una cosecha abundante debemos saber que:

1. Todo comienza con Dios y todo termina con Dios.

2 corintios 9: 10 Y Él que da semilla al que siembra, y pan al que come.

Para los israelitas la semilla de trigo revestía gran importancia, ya que era la materia prima con que se producía el pan, siendo este un alimento fundamental en su dieta alimenticia. Todo el proceso comenzaba con una semilla dispuesta para ser sembrada y finalizaba con la hechura de un pan que saciaría el hambre de toda la familia y Pablo nos reafirma en este texto que a lo largo todo este proceso el protagonista todo el tiempo es el Señor.

El apóstol procura revelar a los corintios el secreto de las abundantes bendiciones que poseían, esperando que las compartieran para llenar la necesidad que estaba experimentando la iglesia de Jerusalén, el deseaba que entendieran que todo esa cosecha abundante era exclusivamente producto del trabajo Divino.

Efesios 2:5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), 2:6 y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, 2:7 para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. 2:8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 2:9 no por obras, para que nadie se gloríe.

Solo Dios tiene el mérito, ya que Él fue quien comenzó la obra en nosotros y Él es el que la terminara, Él fue el que pago el precio, Él es quien nos dio vida, Él que nos dio de su Espíritu, Él es quien nos dio dones y talentos y la fuerza para ponerlos a producir.

Recordemos una advertencia que el Señor le hizo a su pueblo antes de entrar a Canaán: Deuteronomio 8:12 no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites, 8:13 y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente; 8:14 y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre;

Lo más recurrente en el pueblo de Israel fue el envanecimiento y esto sigue siendo uno de los grandes peligros en la vida de los hijos de Dios. No podemos olvidar que todo en nuestras vidas comenzó con Dios y termina con Él. Cumplir lo que nos pide en su Palabra es una manera continua de hacer este reconocimiento, el entregarle todo lo que somos sin reservas, es una manera de expresar todo el tiempo nuestra gratitud por estar involucrado de principio a fin en la cosecha que hoy podemos recoger.

2. Nuestra fe en Cristo se hace manifiesta a través de la acción de sembrar.


2 Corintios 9:10 Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come.

Pablo nos muestra que en medio del proceso entre la semilla que nos es dada y el pan que nos alimenta, hay una acción que debemos hacer y que prueba nuestra fe en Cristo y la convicción de la gran cosecha que está por venir. (Esta pronto la venida de nuestro esposo, la glorificación de nuestro cuerpo, el establecimiento de su justo juicio, las bodas del cordero, el reinado compartido, la eternidad bajo cielos nuevos y tierra nueva) Los israelitas esperaron con las primicias redención, nosotros con nuestra siembra esperamos glorificación.

Santiago 2: 17 así también la fe, si n tiene obras (Acciones), es muerta en sí misma. Podemos decir que creemos en todo lo que acabo de mencionar, de hecho lo declararemos y decretaremos pero sin acciones concretas jamás tendremos una cosecha. Dios lo hace todo, el provee la semilla, Él nos da la fuerza, el talento, el don, la capacidad, incluso la fe para ejecutar la acción de sembrar, pero el que se queda con la semilla en la mano jamás tendrá una cosecha.

Hay quienes creemos que el ejercicio de sembrar solo se limita a cosas materiales, el libro de 2 Crónicas 7:17 – 20 nos dice: Y si tú anduvieres delante de mí como anduvo David tu padre, e hicieres todas las cosas que yo te he mandado, y guardares mis estatutos y mis decretos, (Siembra) yo confirmaré el trono de tu reino, como pacté con David tu padre, diciendo: No te faltará varón que gobierne en Israel. (Cosecha) 7:19 Mas si vosotros os volviereis, y dejareis mis estatutos y mandamientos que he puesto delante de vosotros, y fuereis y sirviereis a dioses ajenos, y los adorareis, (Siembra) 7:20 Yo os arrancaré de mi tierra que os he dado; y esta casa que he santificado a mi nombre, yo la arrojaré de mi presencia, y la pondré por burla y escarnio de todos los pueblos. (Cosecha) Aquí está presente la ley de la siembra y la cosecha.

Lucas 19:20 Vino otro, diciendo: Señor, aquí está tu mina, la cual he tenido guardada en un pañuelo; 19:21 porque tuve miedo de ti, por cuanto eres hombre severo, que tomas lo que no pusiste, y siegas lo que no sembraste. 19:22 Entonces él le dijo: Mal siervo, por tu propia boca te juzgo. Sabías que yo era hombre severo, que tomo lo que no puse, y que siego lo que no sembré; 19:23 ¿por qué, pues, no pusiste mi dinero en el banco, para que al volver yo, lo hubiera recibido con los intereses? 19:24 Y dijo a los que estaban presentes: Quitadle la mina, y dadla al que tiene las diez minas.

Tres lecciones importantes nos deja este pasaje, la primera: la falta de reconocimiento de que de Dios es de quien proviene todo, esto es exactamente lo que pasa cuando no sembramos, porque no creemos en su carácter generoso. Segundo: Dios siempre hará un justo juicio; el siervo inútil tenía conocimiento de la ley de la siembra y la cosecha, su propia boca lo condeno y tres: El que siembra generosamente nunca tiene miedo de Dios o de tener una cosecha pobre, los que tienen temor es porque saben que han sido escasos, siempre guardan una expectativa negativa. Si usted lleva una vida consagrada, un matrimonio sin mancha, una buena crianza de sus hijos, una vida de servicio al Señor, una amplia generosidad para con Dios y los necesitados, mantenga la mejor de las expectativas recuerde que usted tiene un Dios bueno, un Dios justo.

3. La expectativa de nuestra cosecha siempre estará sujeta a nuestra siembra.


2 Corintios 9:10 Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come.

Si usted ha sembrado, abandone todo temor que su enemigo o su carne quieren traer a su mente y a su corazón. Ya que la ley de la siembra y la cosecha funciona de manera tan segura como la inmutabilidad de Dios. El proceso de esta ley comienza con una semilla que proviene de la mano de Dios, sigue con una siembra que hacemos en fe y termina con un pan abundante puesto en nuestra mesa.

Gálatas 6:7 No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. 6:8 Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. 6:9 No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.

Yo sé que algunos pensamos: "Pero yo no siembro, yo no doy nada, o le doy a Dios lo que a mí me parece e igual estoy bien y bendecido", La razón para que esto sea así es porque te has estado comiendo la semilla que Dios te dio, no la cosecha que tú crees que estas recogiendo y el problema es que la semilla un día se te va a terminar, y Dios tendrá que llevarte a cosechar conforme a tu siembra.

Marcos 12:41 Estando Jesús sentado delante del arca de la ofrenda, miraba cómo el pueblo echaba dinero en el arca; y muchos ricos echaban mucho. 12:42 Y vino una viuda pobre, y echó dos blancas, o sea un cuadrante. 12:43 Entonces llamando a sus discípulos, les dijo: De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca; 12:44 porque todos han echado de lo que les sobra; pero ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su sustento.

(Como era el proceso de traer las ofrendas al arca) Este asunto de lo que sembramos es muy serio, porque Dios por su carácter cumplirá su ley y a Él se le debe dar lo primero y lo mejor, no hay manera de engañarlo, Él lo ve todo, nosotros podemos engañar e impresionar a los hombres, pero la verdad de lo que sembramos se terminara viendo en la cosecha.

2 Corintios 9:6 Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. 9:7 Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.

Hay que tener mucho cuidado con la interpretación que se hace de este pasaje, porque muchos hemos creído que nuestra vida puede ofrecerle a Dios lo que está bajo nuestra consideración y se nos olvida que Pablo es especifico en cómo funciona la ley de la siembra y la cosecha (Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará), a Dios solo podemos ofrecerle lo que puntualmente es su voluntad, nuestras consideraciones sobran.

Hay quienes dicen: "Siembra como tu sientas hacerlo" y este es el camino más fácil para llegar a la ruina.

Sembrar es dar lo primero y lo mejor de nuestras vidas con la promesa de Dios en mente, así que cuando damos en el orden de su voluntad no estamos pensando en decrecer, sino en aumentar.

Conclusión

2 Corintios 9:10 Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia

Por lo que la Palabra deja ver, también tendremos una recompensa relacionada con lo espiritual, ya que el Señor aumentará los frutos de vuestra justicia y esto apunta a crecer en nuestro carácter santo, ya que en la medida en que yo soy más generoso, es porque he conquistado a través del Espíritu que mora en nosotros el poder del dinero que se ejercía sobre nuestras vidas.

Recuerda que las misericordias de Dios son nuevas cada día y si hoy no estamos viendo la cosecha que esperamos, la solución no es rendirnos sino hacer los ajustes pertinentes. Hoy debemos doblegarnos ante la voluntad de Dios y no ante la de nuestro enemigo, él desea robarnos, matarnos y destruirnos, pero Dios solo desea que tengamos vida y vida en abundancia. Hoy establece una nueva siembra conforme a la voluntad de Dios y ten expectativa de una nueva cosecha.

Ley de la siembra y la cosecha.

Salmos 1:1 Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; 1:2 Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. 1:3 Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará.

1:4 No así los malos, Que son como el tamo que arrebata el viento. 1:5 Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio, Ni los pecadores en la congregación de los justos. 1:6 Porque Jehová conoce el camino de los justos; Mas la senda de los malos perecerá. 
 
Pastor: David Bayuelo
Diciembre 16 de 2018

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