El Dios de lo Inesperado

el Dios de lo inesperadoEscuchar audio de esta predica Mateo 17:24 Cuando llegaron a Capernaum, vinieron a Pedro los que cobraban las dos dracmas, y le dijeron: ¿Vuestro Maestro no paga las dos dracmas? 17:25 Él dijo: Sí. Y al entrar él en casa, Jesús le habló primero, diciendo: ¿Qué te parece, Simón? Los reyes de la tierra, ¿de quiénes cobran los tributos o los impuestos? ¿De sus hijos, o de los extraños? 17:26 Pedro le respondió: De los extraños. Jesús le dijo: Luego los hijos están exentos. 17:27 Sin embargo, para no ofenderles, ve al mar, y echa el anzuelo, y el primer pez que saques, tómalo, y al abrirle la boca, hallarás un estatero; tómalo, y dáselo por mí y por ti.
 
Lo primero que nos muestra esta historia es que Jesús y los discípulos habían estado de viaje, y que ahora habían regresado a Capernaum y en ese entonces los recolectores de tributos, estaban localizados a la entrada de la ciudad. Esto que ellos recogían era usado para el mantenimiento del Templo, y todo varón judío mayor de veinte años de edad tenía la obligación de pagar este impuesto ya que así se hallaba establecido en la ley.

Por otro lado la orden de Jesús dada a Pedro para poder tener recursos y así estar a cuentas con el fisco, nos da evidencia de que no tenían como cubrir en ese momento esa necesidad, pero la fe del discípulo lo llevaría no solo a tener lo suficiente para pagar la obligación de su maestro sino también la de él.

Al igual que Pedro a veces nos hallamos bajo circunstancias similares y lo que hacemos es dedicarnos a pensar cómo podrían resolverse ciertas cosas y terminamos quedando atrapados en la lógica de los asuntos y esto nos conduce a perder la expectativa en el Dios de lo inesperado. Pedro respondió con un ¡Sí! absoluto a los cobradores de impuestos, sin medir, sin pensar, sino en la contemplación de la suficiencia de Dios y esto le permitió ver actuar al Dios de lo inesperado.

Es impresionante las veces que una y otra vez la Biblia describe a nuestro Dios como el Señor de lo incalculable, inesperado o impredecible. Él siempre tendrá una salida, una puerta más allá de lo natural, un haz bajo la manga, el nunca dudar de su Palabra nos llevara más allá de lo que podemos pedir o entender como dijo el apóstol Pablo.

1. Todos tenemos necesidades que se salen de nuestra capacidad, pero Dios sabe como sorprendernos.


Mateo 17:27 Sin embargo, para no ofenderles, ve al mar, y echa el anzuelo, y el primer pez que saques, tómalo, y al abrirle la boca, hallarás un estatero; tómalo, y dáselo por mí y por ti. Jesús tenía claro que su recurso era ilimitado el que ahora debía descubrirlo era Pedro. ¿Cuán calculado podía ser esto para el discípulo?, ¿Cómo él podía imaginar que algo así podía suceder? Yo pagaría por ver la cara de Pedro sacando el pez del agua y encontrando en su boca la moneda de Plata, la fe lo condujo a ver al Dios de lo inesperado.

Juan 6:5 Cuando alzó Jesús los ojos, y vio que había venido a él gran multitud, dijo a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos? 6:6 Pero esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer. 6:7 Felipe le respondió: Doscientos denarios de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomase un poco. 6:8 Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dijo: 6:9 Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas ¿qué es esto para tantos?

A los discípulos los tomo por sorpresa la pregunta hecha por el Señor Jesús y está claro por el texto que él no estaba expresándoles ningún tipo de incapacidad o limitación frente a esta situación, sino que su deseo era probarles lo limitada que era su mente en cuanto a la expectativa que guardaban en Dios. Ninguno a pesar de sus calculo pudo saber por donde vendría la respuesta y Jesús lo que deseaba era aumentarles su confianza en el Dios de lo inesperado.

Dios desea que entremos en el proceso de renovar nuestra mente, Para que antes de que nuestros pensamientos nos conduzcan a medir nuestras posibilidades o capacidades, como lo hicieron los discípulos del Señor, podamos mirar hacia el Dios que tiene todo el poder de darnos todo lo que necesitamos. Dios espera convertirse en la persona a quien acudimos de manera primaria en medio de todo lo que ocurre en nuestras vidas, sea cual sea la situación que sea Él lo primero de lo que echamos mano.

Cuando nuestra mente es esclava de la razón, será imposible que Dios nos pueda sorprender. Hay que permitir que la Palabra por el Espíritu santo nos libere y así tener cada día una alta expectativa.

2. Dios sabe de qué cosas tenemos necesidad antes de que le pidamos.


Mateo 17:25 Él dijo: Sí. Y al entrar él en casa, Jesús le habló primero, diciendo: ¿Qué te parece, Simón? Los reyes de la tierra, ¿de quiénes cobran los tributos o los impuestos?

¿De sus hijos, o de los extraños? 17:26 Pedro le respondió: De los extraños. Jesús le dijo: Luego los hijos están exentos.

Pedro no había abierto la boca, pero Jesús ya tenía algo que enseñarle y traer respuesta a su necesidad, Él no estaba con Pedro en el momento que se le exigió el pago por su maestro pero sin embargo ya sabía lo que le iba a pedir. Esto es casi como si a usted pidiera algo y mientras se voltea a pedirlo ya lo tuviera en la mano.

Juan 6:5 Cuando alzó Jesús los ojos, y vio que había venido a él gran multitud, dijo a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos? 6:6 Pero esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer. Dios ya tenía el milagro en la mano, esto definitivamente sería algo inesperado para los discípulos y la multitud, pero no para Él.

Hay quienes decimos creer en los milagros, hay quienes decimos creer que Dios tiene todo el poder, que para Él no hay nada imposible, pero esto no se ve como una manifestación en sus vidas. Si esto es así, ¿Qué diferencia hay entre los que creen y los que no lo hacen? Si lo que caracteriza a los incrédulos es la falta de expectativa en Dios.

Recordemos la historia del muchacho rico; toda su expectativa estaba en sus riquezas, no en Dios y esta es la razón por la cual no pudo cubrir la más grande necesidad de todos los hombres; La vida eterna. Dios conocía su necesidad antes de que él se la manifestase pero su falta de fe no le permitió que fuera saciada.

El problema hoy es que los hijos de Dios han dejado de creer en el carácter milagroso de su Padre. Si tú eres de los que todo el tiempo estas calculando el camino racional de cómo llegar a tus metas o al cumplimiento de tu propósito, es porque no crees en que Dios conoce de que cosas tienes necesidad antes de que le pidas, porque el que cree esto solo descansa en la suficiencia de su Señor.

Hay quienes dejamos a Dios con la respuesta a nuestra necesidad en su mano, lo desconocemos como el que a través de un acto inesperado bendecirá nuestras vidas. Si Él ya sabe cuál es nuestra necesidad, mostremos nuestra dependencia pidiéndolo y dejémoslo que nos sorprenda.

Filipenses 4:10 En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad. Pablo no fue bendecido por la lógica sino por su fe, quienes extendieron su mano fueron los filipenses, no por quien la lógica decía que podría ser, los corintios tenían todas las posibilidades sin embargo no fueron los que Dios uso. Déjate sorprender por el Dios de lo inesperado.

3. De nuestra expectativa dependerá la manifestación de su poder.


Mateo 17:27 Sin embargo, para no ofenderles, ve al mar, y echa el anzuelo, y el primer pez que saques, tómalo, y al abrirle la boca, hallarás un estatero; tómalo, y dáselo por mí y por ti.

Por un instante imagínese a Pedro caminando hacia la playa con su sedal, y con la idea en mente de que no solo debía sacar un pez, sino encontrar en su boca una moneda de plata, él iba ser el discípulo que presenciara un milagro tan inverosímil, seguro marcho nervioso de la emoción, pero a la vez con una expectativa insuperable. De eso debe tratarse nuestra vida en Dios, caminar en obediencia por la fe, sabiendo que lo que nos espera es algo mayor de lo que nosotros podríamos alguna vez calcular, haga las cosas según su voluntad y tenga expectativa de una gran cosecha.

¿Cómo está hoy tu expectativa en la manera como Dios llevara a cabo su propósito en tu vida, lo estás planeando, lo estás imaginando o solo le otorgas toda la libertad para que te sorprenda?

Renovar nuestra mente es eso, dejar que al comprobar la voluntad de Dios que es buena, agradable y perfecta nos sorprendamos por el Dios de lo inesperado.

1 Reyes 18:42 Acab subió a comer y a beber. Y Elías subió a la cumbre del Carmelo, y postrándose en tierra, puso su rostro entre las rodillas. 18:43 Y dijo a su criado: Sube ahora, y mira hacia el mar. Y él subió, y miró, y dijo: No hay nada. Y él le volvió a decir: Vuelve siete veces. 18:44 A la séptima vez dijo: Yo veo una pequeña nube como la palma de la mano de un hombre, que sube del mar. Y él dijo: Ve, y di a Acab: Unce tu carro y desciende, para que la lluvia no te ataje. 18:45 Y aconteció, estando en esto, que los cielos se oscurecieron con nubes y viento, y hubo una gran lluvia. Y subiendo Acab, vino a Jezreel. (Con eso fue suficiente para que su expectativa esperara lo mejor de Dios) Hay quienes hemos visto mucho más que esto y sin embargo seguimos con una expectativa tenue para con el Dios que tenemos.

Escuche sus respuestas, escuche el pesimismo que hay en ellas, la razón y la lógica que siempre marchan por delante y entonces sabrá porque no ha podido gozar de la maravillas del Dios de lo inesperado.

Hebreos 11:1 Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.

Nuestra expectativa es el metro que nos da la medida exacta de nuestra fe.

Conclusión

El Dios de lo inesperado, hizo que una burra hablara, saco una moneda en la boca de un pez para pagar impuestos, hizo llover pan en el desierto, alimento a uno de sus siervos a través de un cuervo, convirtió a un perseguidor sanguinario en una mansa paloma, abrió el mar, quebró montes, alargo la duración de un día, derribo a un poderoso gigante, acabo con ejércitos enteros, derribo murallas, embarazo a una virgen, le dio un hijo a un viejo de cien años, te trajo a ti y a mí de la muerte Renueva tu mente y coloca tus expectativas en Él, porque sin duda te va a sorprender.
 
 
Pastor: David Bayuelo 
Enero 25 de 2019

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