Un oponente vencido.

Un Oponente VencidoRomanos 6:11 "Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro."

La semana anterior mientras compartía la necesidad de poder cumplir todo lo establecido por Dios por mandato y lo capacitados que estábamos a través de Cristo para hacerlo, surgieron preguntas como: ¿si esto es tan cierto porque hay cosas en mi vida que cuando se me presentan no puedo vencerlas o porque no he podido trascender a vivir la plenitud de la vida santa que Dios propone que debo vivir como su hijo?

Hay quienes podemos vivir en una lucha continua entre lo que es nuestro hombre interior y nuestro hombre exterior, lo cierto es que hay que tener claro quién soy yo para poder tener una clara oportunidad de vencer aquello que yo no soy.

Antes de conocer a Cristo vivíamos bajo el gobierno y las pasiones de nuestros cuerpos como hombres naturales, pero hoy siendo resucitados ese hombre interior, hay que alimentarlo para que lo muerto continúe muerto.

Cuando no hay conciencia de quien soy o tengo una identidad equivocada no tendré la fuerza necesaria para vencer.)

1 Tesalonicenses 5:23 Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. (Dip 3)

El apóstol Pablo establece claramente el orden en el que estamos constituidos como nuevas creaturas, somos un espíritu que tiene un alma y que habita en un cuerpo durante el tiempo en que estemos en esta tierra, si aprendemos a reconocernos como seres espirituales, será mi espíritu el que gobierne mi vida y cada una de mis acciones, ya que solo en el poseo la fuerza y la santidad absoluta provista por Cristo para sobre ponerme al pecado.

Nunca trate con la fuerza de su carne el vencer el pecado, la carne no irá en contra sí misma, ella lo arrastrara para querer gobernar el ser espiritual que usted es. Lucas 11:17 Mas él, conociendo los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado; y una casa dividida contra sí misma, cae.

Mientras Pedro marcho con su Maestro claramente estaba gobernado por su carne, todas sus acciones estaban ceñidas a su naturaleza corrupta, dándole rienda suelta a lo primero que sus miembros determinaban hacer. Los hombres sin Cristo vivirán esclavos de su carnalidad al punto de no poder dominar lo que hacen y vivir en el profundo conformismo de estar en una posición continua de derrota en sí mismos. Piense si usted es de los que no puede controlar ni una rabia entonces sabrá que está viviendo bajo el gobierno completo de su carne.

Tenemos que vivir como lo que somos seres que espiritualmente han sido renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre. 1 Pedro 1:23

Debemos hacernos consientes que estamos confinados hasta los últimos días a vivir en un estuche contaminado con el ADN de nuestro primer ancestro.

Romanos 7:24 ¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? 7:25 Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado. El cuerpo físico y la mente no son malos en sí mismos. Fueron creados por Dios para la vida en la tierra y para tener compañerismo con El. Fueron hechos "buenos en gran manera" (ver Gn.1:31). Pero, Génesis capítulo 3 cambió a la humanidad y alteró el propósito de Dios. Este no es el mundo que Dios quería que fuera y nosotros no somos las personas que Dios nos creó para ser. El pecado ha afectado radicalmente la creación. El pecado ha tomado lo que era bueno y lo ha torcido para lo malo. El cuerpo y la mente se han convertido en el campo de batalla de la tentación y del pecado. ¡Pablo siente la batalla fuertemente! El anhela que llegue la nueva era, el nuevo cuerpo, el nuevo compañerismo con Dios.

Una práctica utilizada por los romanos en tiempos de Pablo era el amarrar a sus enemigos vivos al cuerpo de una persona muerta y con esta tortura llevarlo hasta la misma muerte. Hay cristianos que al no entender que quien gobierna no es nuestra carne viciada por el pecado llegamos al punto de permitirle que esta termine rindiéndonos y matando nuestra vida espiritual. No importando que nos toque cargarla hasta lo último de nuestros días, un espíritu fortalecido no le permitirá ser arrastrado a su estado. Romanos 8:2 Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.

Romanos 5:19 Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.

La fórmula para vencer es; matar nuestra carne de hambre, renovar nuestra mente con la palabra de Dios y alimentar nuestro espíritu través de una verdadera y continua relación con Dios. (Dip 7)

1 Corintios 9:27 sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.

El apóstol Pablo entendía claramente la necesidad de ejercitar su espíritu para poder vencer su indisciplinada carne, el perder de vista su meta invisible lo puede llevar a no cumplir el objetivo claro que se ha trazado, así que él no alimentar todo deseo en la carne será fundamental en su carrera.

Los hombres por lo regular creemos que nuestra plenitud se centra en el placer de nuestra carne y esta es la razón por la cual jamás estaremos saciados porque solo en el alimentar nuestra necesidad espiritual estará nuestra plenitud. Jesús dijo: "No solo de pan vivirá el hombre" "Yo soy el pan de vida el que comiere de mi no tendrá hambre jamás"

Cuando vivo en la carne las cosas naturales o materiales serán más reales que las espirituales, viviré temiéndole a mi pecado porque nuestras armas para poder vencer jamás podrán ser carnales. 2 Corintios 10:4 porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas,

La renovación de nuestro entender es fundamental en este proceso, ya que ella nos llevara a no dejar que nuestras sensaciones producidas por los sentidos nos guíen, sino que lo haga entera y completamente nuestro espíritu.

Cristo ya venció por nosotros, el mantener una comunión continua con el Padre nos permitirá cada día el fortalecer nuestro hombre interior, ya que iremos descubriendo y revelándose en nuestro corazón la posición y autoridad otorgadas por nuestro Señor en la cruz y alejando un enemigo que procura el mantenernos en la ignorancia de la herencia a la que fuimos llamados y que nos hace más que vencedores. Llegar aquí no será fácil, ni ocurrirá a través de que se nos impongan las manos, o en un abrir y cerrar de ojos. Es una vida larga de grandes batallas en donde pelearemos contra actitudes establecidas en nuestra carne y que procuran gobernarnos pero que venceremos con la palabra de vida dispuesta por Dios para todos aquellos que decidimos ser sus hijos. Aquel que anda por el camino de Dios se esforzara día a día por escuchar y hacer toda la palabra y las instrucciones que hay en ella. Se ejercitara en todos los casos donde Dios le diga que tiene que hacerlo. Cuando Dios le da instrucciones de hacer algo, ¡las hará! Cuando Dios da instrucciones de no hacer algo, ¡no las hará!

Aprender a hacer esto lleva toda una vida. Pero recuerde: Para desarrollar carácter es para lo que nacimos de nuevo. Nuestra obligación es el "despojarnos" de toda atracción carnal de la naturaleza humana, y "revestirnos" del carácter de Dios y de Cristo a través de su palabra (Col. 3:8-13). Aunque esto no sea fácil, la recompensa será grande.
 
Pastor: David Bayuelo
30 de Septiembre de 2012

Comunidad Cristiana el Camino de Bogotá
Calle 98 No. 69 - 64 La Floresta - Teléfono: (57) (1) 358 67 27 - Bogotá D.C. (Colombia) - Powered by Ingeniero José Barrios Meléndez.