Hijos Adoptivos

Hijos Adoptivos. Romanos 8:15Romanos 8:15 Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!

¿Usted qué pensaría si en su edad adulta termina descubriendo que no es hijo natural de sus Padres? La gran mayoría de nosotros en un momento determinado de nuestra niñez fuimos expuestos a burlas y chanzas colocando en duda nuestra procedencia, muchas veces escuchamos diferentes versiones que nos descalificaban como hijos naturales de nuestros padres, al punto que esto nos hacía dudar y nos metía en una profunda disyuntiva como miembros de la familia a la que creíamos pertenecer. 

Estas imágenes que acabamos de ver dejan mucho que decir. Sobre todo que muestran el tabú en el orden de nuestras sociedad occidental que representan el ser adoptado, pero cuando leemos la explicación que nos hace el apóstol Pablo a través de las epístolas descubrimos que por el contrario esta condición obtenida a través de Cristo nos permite un sin número de privilegios que deberían llevarnos a renovar nuestro entender y descubrir la plenitud de todo lo alcanzado ahora como hijos de Dios.

Un hijo adoptado lo más seguro es que bajo nuestras concepciones sociales sea alguien que no ostente los mismos derechos de los hijos biológicos dentro de un hogar, pero en la familia de Dios no funciona así, ya que gracias al sacrificio hecho por Jesús, ahora no hay diferencias, ni de raza, ni sociales, ni económicas, todos somos hijos por medio de la fe, pudiendo actuar en lo que la Palabra de Dios dice, aprendiendo a mirarnos como Él nos ve, para poder descubrir quiénes somos y que ha hecho Dios con nosotros en Cristo Jesús.

Dios nos Adopto para que fuésemos sus hijos.

Definición de Adopción: Acto formal o jurídico, sometido a la aprobación judicial, por el que una persona recibe como hijo al que no lo es naturalmente.

Gén.30:1-3: Viendo Raquel que no daba hijos a Jacob, tuvo envidia de su hermana, y decía a Jacob: Dame hijos, o si no, me muero. Y Jacob se enojó contra Raquel, y dijo: ¿Soy yo acaso Dios, que te impidió el fruto de tu vientre? Y ella dijo: He aquí mi sierva Bilha; llégate a ella, y dará a luz sobre mis rodillas, y yo también tendré hijos de ella. Así le dio a Bilha su sierva por mujer; y Jacob se llegó a ella.

La legislación Mosaica estaba inspirada en la promesa de creced y multiplicaos el fin esencial del matrimonio era la procreación, cuando uno o ambos cónyuges eran estériles debía pasar un tiempo largo para que para que se justificara el repudio por parte de sus coterráneos.

Hay que saber que la adopción en la cultura judía no se cumplía con extraños sino con parientes o esclavos que eran considerados parte de la familia. La mujer estéril adoptaba los hijos de la sierva que ella había conducido hasta la recamara de su marido y con este acto se cumplía una ceremonia en la que se tomaba al niño colocándolo en las rodillas y finalmente apretando contra su pecho. Esta práctica la vemos claramente en otras ceremonias efectuadas con Sara y su sierva Agar (Génesis 16: 1-2) y Noemí con su nieto (Ruth 4:16-17).

Había una pareja que por mucho tiempo no habían concebido un hijo, así que resolvieron adoptar un bebé registrándose en una agencia de adopción. Pasado algún tiempo los llamaron para informales que había un pequeño disponible siendo este ruso, la pareja se puso feliz y salieron de inmediato para firmar los papeles de adopción. Camino a casa se detuvieron en un centro lingüístico donde pidieron información acerca de unas clases de ruso, la recepcionista un poco intrigada les preguntó porque querían tomar las clases a la cual los padres con caras de alegría le respondieron: es que vamos a adoptar un bebé ruso y dentro de un año cuando comiencen hablar ¡queremos entenderlo! Qué lindo el entusiasmo y el amor de esta pareja, pero qué ¡gracioso error de su parte! No importaba de donde fuera su hijo adoptivo; si crecería con ellos iba hablar su idioma.

Cuando venimos a ser parte de la familia de Dios no solo recibimos toda la heredad que esto trae consigo, sino también tomamos la parte de la genética que nos hará vivir conforme a lo dispuesto por nuestro Padre en nuestro nuevo hogar, es así que no prevalece lo anterior sino todo lo nuevo sembrado en nuestras vidas a través de Cristo Jesús. 2 Corintios 5: 17.

La palabra adopción es usada exclusivamente por Pablo en sus epístolas en 5 ocasiones pero tres de estas citas se refieren al presente de la vida del cristiano Gál.4:4-7: Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.

Ef.1:5: en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, y, Ro.8:15

Dios nos hizo sus hijos adoptivos a través del nuevo nacimiento.

Jn3:3 respondió Jesús y le dijo: de cierto, de cierto te digo que el que no naciere de nuevo (el que no nace de arriba, de lo alto), no puede ver el reino de Dios.

Cuando nacemos de nuevo somos cambiados en un nuevo hombre, de modo que si alguno está en Cristo una nueva creación es, una especie de ser que nunca antes existió pero que ahora existe.

No es cierto la frase que dice que todos los seres humanos somos hijos de Dios, porque un requisito esencial para serlo, es nacer de nuevo (Juan 8: 44). Es interesante partir de lo que no es el nuevo nacimiento para descubrir lo que es:

Por lo tanto el nacer de nuevo no es: Una reforma: por lo general se piensa que nacer de nuevo es hacer reformas en la vida y por tanto la persona debe enmendar sus caminos, sus costumbres y su conducta, es de origen humano y solo afecta lo exterior. Es como llevar un reloj dañado al joyero y este lo que hace es limpiarlo, cambiarle la manilla, el talco y entregarlo... engañoso es el corazón, más que todas las cosas y perverso (Jer.17:9)

Una religión: Si se le hablara del nuevo nacimiento a un hombre que asiste a la iglesia todos los domingos, lee la Biblia con regularidad y trata bien a sus vecinos, muy seguramente él le diría que no le preocupa porque siempre ha sido cristiano. Jesús le hablo a Nicodemo de la necesidad de nacer de nuevo y este era un fariseo, miembro del sanedrín, alguien que incluso era admirado por los demás judíos por su vida dedicada mente religiosa. Si fuese por la religión Nicodemo tendría todos los méritos de entrar al cielo (Jn.3:3) De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.

No es un cambio de corazón: aunque a menudo se escucha esta expresión, no es Bíblica, no es algo que se remueva del hombre, ya que es la impartición de algo que nunca ha tenido, es la impartición de la naturaleza divina de Dios en su espíritu (2P.1:4) por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia;

Con todo esto llegamos entonces a la pregunta ¿Qué es el nuevo nacimiento?

El nuevo nacimiento es: Es la recreación o regeneración de nuestro espíritu, ahí es donde Dios imparte su vida "Zoe" que significa la clase de vida de Dios a través del Espíritu santo sin lugar a dudas Dios es quien toma la iniciativa en todo esto.

2 Corintios 5:17 En la Versión "Nueva Vida" del Nuevo Testamento dice: "De manera que si alguien pertenece a Cristo es una nueva persona, la vida antigua terminó y ha empezado una vida nueva".

En la Nueva Versión Internacional del Nuevo Testamento, 2 Corintios 5:17 dice "De forma que si alguno esta en Cristo esta creado de nuevo, lo viejo pasó ha venido lo nuevo". Es por esto que el creyente avanza inmediatamente a una madurez de posición, siendo constituido como un hijo adulto, a causa de la ubicación legal de la adopción.

Cuando nací por vez primera recibí la naturaleza de mis padres, cuando nací por la segunda vez recibí la naturaleza divina de Dios.

La primera vez que fui a una iglesia evangélica recuerdo que fue un miércoles de ceniza acompañando a una tía que lo hacía porque su feje se había vuelto evangélico. Para mí fue un trauma porque todos en ese momento fijaron los ojos hacia mí e incluso el predicador empezó a dirigir su prédica porque tenía la cruz en frente. Fue un momento tan difícil porque me sacaron del puesto y me llevaron hacia el frente para hacer la oración de fe. Recuerdo que dije que nunca más iba a un lugar como ese. Y hoy me encuentro por su amor como hija de Él.

Para que el nuevo nacimiento se lleve a cabo o se efectué en nuestras vidas es necesario creer en el mensaje del evangelio y aceptar a Jesucristo como salvador.

El ser adoptados por Dios nos otorga el derecho de ser hijos.

(Jn.1:12) Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad (poder, autoridad o privilegio) de ser hechos hijos de Dios.

La palabra "poder" es un vocablo muy importante en este versículo. Debería ser traducida "autoridad", puesto que es la palabra griega "exousia". Esta es una palabra de privilegio o derecho o permiso. Cuando el semáforo se pone verde, se tiene "exousia" (derecho, permiso, privilegio) para seguir adelante. Si el motor de su carro se queda sin gasolina y se para en ese momento, usted no tiene el PODER para seguir aunque tenga la autoridad (derecho, permiso) para hacerlo. Así que, cuando recibimos a Cristo, se nos da el derecho, el permiso, la autoridad, para llegar a ser hijos de Dios.

De manera similar, los hijos de Israel tenían la autoridad (derecho, permiso, privilegio) para entrar en Canaán y poseer la tierra de promisión, pero perecieron en el desierto por incredulidad. La incredulidad los mató (como está matando espiritualmente a muchos hijos de Dios hoy en día). Tenían la autoridad y el derecho de aquéllos "que a través de la fe y la paciencia heredarían las promesas" (He 6:12).

Para los judíos la palabra adopción proviene de la raíz griega "huiozesia" que significa colocar a uno como hijo, no hace referencia a un huérfano o a adultos benevolentes que quieren adoptar un huérfano. Cuando un joven crece hasta la edad adulta en Oriente, ya ha demostrado su capacidad para llevar responsabilidades; luego, llega el día en que su padre en una ceremonia pública "le coloca como su hijo". Contrario a esto Dios a todos los que pasamos por el nuevo nacimiento nos otorga de manera inmediata esta autoridad, pero su desconocimiento por no remitirnos a las escrituras y hacerlo vida de nuestra vida no nos permitirá el poder vivir la plenitud de todo lo dispuesto por derecho al hacernos sus hijos.

La palabra "adopción" consiste de dos partes:1) hijo 2) poner. Dios ha tomado al creyente (que era un hijo de ira y de desobediencia—Efesios 2:1-3) y lo ha puesto en la posición de hijo, con todos los derechos y privilegios, beneficios, bendiciones y herencias que se le han otorgado.

El ser adoptados por Dios como hijos nos otorga un sin número de beneficios como:
a. El testimonio del Espíritu Santo: Romanos 8:16 El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.
b. La liberación del temor: Romanos 8:15 Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor.
c. La guía del Espíritu de Dios: Romanos 8:14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.
d. Herederos y coherederos con Cristo: 8:17 Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. La herencia no es para salvación ni para hacernos hijos, es para recibirla y quien la recibe son los hijos. Recordemos que Dios nos da la posición de hijos. La herencias más que material es una herencia espiritual que incluye la material, esta no define lo que somos.

Así que como hijos de Dios asumamos nuestra posición a través de la renovación del entendimiento. Al ser adoptados y pertenecer a la familia de Dios, tengo ahora sentido de pertenencia, porque tengo estabilidad y seguridad de quien soy. No podemos venir con nuestra vieja manera de vivir, sino que debemos renovarnos en cuanto a la forma de hablar, de pensar, o de sentir. No soy más gentil que significa pagano, sin Dios. En otras palabras ya yo no soy un pecador soy un hijo de Dios.

Renovamos nuestra mente por la Palabra de Dios y del Espíritu Santo.

Tenemos su mente: 1.Co.2:16 Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Más nosotros tenemos la mente de Cristo.

Nuestro vocabulario es renovado 1 Co.15:33 No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.

Nuestra manera de pensar: Fip.4:8 Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.

Nuestro cuerpo le pertenece a Él. 1 Co.6:19 ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros.

Porque ya no vivimos nosotros sino Cristo vive en mí.
 
Pastor: David Bayuelo
14 de Octubre de 2012

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