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El Dios Sirviente

el Dios sirvienteEscuchar audio de esta predica Juan 13:6 Entonces vino a Simón Pedro; y Pedro le dijo: Señor, ¿tú me lavas los pies? 13:7 Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después. 13:8 Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo.
 
Es interesante todo lo que se puede descubrir a través de esta corta conversación del discípulo con su Maestro, al parecer Pedro tenia por costumbre contender o por lo menos mostrar su desacuerdo con las acciones que él Señor Jesús determinaba hacer, de hecho en alguna ocasión fue reprendido por su Señor con mucha firmeza, (Apártate de mi Satanás) al convertirse en piedra de tropiezo incluso en medio de la consecución del propósito Divino.

Este pasaje se halla en el marco de los últimas indicaciones de Jesús antes de ser crucificado, dentro del momento solemne que conocemos como: "EL lavatorio de los pies". Lo que parecía ser una acción aislada e incluso denigrante dentro de la consideración tradicional de un discípulo como Pedro, realmente correspondía con la enseñanza práctica más importante que el Maestro les dejaría a sus discípulos, ya que descubría su esencia misma y describía el acto profético con mayor significancia entre todos los que ejecutó en su trasegar por esta tierra.

Para comprender la respuesta de Pedro al Señor Jesús, tenemos que suscribirnos a la tradición judía, ya que el lavar los pies era una acción con la que se daba la bienvenida y se mostraba hospitalidad en los calurosos países del Medio Oriente, esto se acostumbraba a realizar antes de sentarse a la mesa a comer, pues las personas solían llevar sandalias para viajar por los caminos secos y polvorientos. En un hogar de clase media, el anfitrión ponía un recipiente con agua a disposición del visitante, y este se lavaba los pies. En cambio, si el dueño del lugar era una persona acomodada, tenía esclavos para hacer ese trabajo, pues esto era considerada una tarea servil.

1. Dios hizo una obra de servidumbre a nuestro favor difícil de comprender.

Juan 13:7 Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después.

El Señor Jesús a través de sus palabras y acciones les descubrió a sus discípulos la misión que vino a cumplir en esta tierra, el a pesar de su posición muy por encima de todo cuanto existe, les probo que solo guardaba una intención y era; el servirles y no ser servido, pero la respuesta de sus seguidores dejo al descubierto que en sus mentes reprobadas se encontraban en la absoluta incapacidad de comprender lo que Él había venido a cumplir a su favor en esta tierra. Para estos hombres, al igual que para el resto del pueblo judío que abrazaba su tradición por encima de todo, era inconcebible que él Dios que les había sido presentado por sus padres, pudiera humillarse sirviéndole a simples mortales, es por esto que Juan registra en su evangelio que: "A los suyo vino y los suyos no lo recibieron".

Una de las lecciones más difíciles de comprender antes y después de entregar nuestras vidas a Jesús; son sus acciones a favor nuestro. Sin ninguna duda esta es la revelaciones más importantes y necesaria en la vida de quien aspira a ser un hijo de Dios y quienes después desean desarrollar una vida plena en Cristo. Las palabras del Señor Jesús a Pedro nos dejan claro que su discípulo en el momento no entendía lo que estaba pasando, pero cuando viera a su Maestro derramar su sangre y padecer tal sufrimiento en la cruz por su causa, entonces sabría porque era necesario ver a Cristo como el Dios sirviente. Hoy debemos reconocer que no había nada que nosotros mismos o alguien más diferente al Señor pudiera hacer a nuestro favor, para ser merecedores de la gracia Divina. (Juan 15:13 Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos).

2 Samuel 9:7 Y le dijo David: No tengas temor, porque yo a la verdad haré contigo misericordia por amor de Jonatán tu padre, y te devolveré todas las tierras de Saúl tu padre; y tú comerás siempre a mi mesa. 9:8 Y él inclinándose, dijo: ¿Quién es tu siervo, para que mires a un perro muerto como yo? La restitución hecha por el rey David a Mefi-boset, es la descripción de lo hecho por Jesús en la cruz, Él nos hizo un favor que no merecíamos, el nos hizo dignos al sentarnos a su mesa, pero para esto fuera una realidad en nuestras vidas teníamos que concebir a través de la fe, que el Dios de todo cuanto existe pudiera ser nuestros sirviente, sino lo aceptamos de esta manera entonces era imposible que pudiéramos ser participes de la vida eterna y junto con ello de toda su herencia.

Quienes entran en una lucha para aceptar su amor y favor, siempre estarán en pos de creer que se tiene que hacer algo para hacerse acreedores de los favores de Dios, que lo que hace lo convierte en un acreedor de estos favores y que los que no lo hacen, no son merecedores de la manifestación de este favor.

2. El que no comprende la obra de servidumbre hecha por Cristo, tiene problemas en recibir sus dádivas.

Juan 13:8 Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo.

Pedro lanzo una expresión temeraria en respuesta a su maestro: "No me lavarás los pies jamás" y el Señor les respondió con una que en verdad debe causarnos escalofríos: "Si no te lavare, no tendrás parte conmigo", el discípulo parecía tener tal dignidad que sus compañeros no tenían al haberse dejado lavar los pies por Jesús. El rasocinio de Pedro fue: ¿Cómo dejar que alguien con la altura de mi Maestro hiciera la labor de un esclavo?, pero aun esta expresión en boca de Pedro que parecía dignificar a Cristo iba en total contraposición a su deseo y naturaleza.

Esto nos deja claro que la razón no entra en la ecuación de la tan grande salvación provista por Dios a través de su Hijo y de las infinitas riquezas dispuestas exclusivamente para los que expresan fe en la servidumbre del que ahora es su Señor. Por desgracia hay quienes nunca estarán dispuestos a recibir el favor Divino de la salvación o quienes después de haberlo hecho creerán que las demás cosas provienen del esfuerzo personal que hagan por agradar a Dios, por eso Pablo nos dice en Romanos 8:32 El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?

De veras que actuamos con insensatez cuando tenemos una consideración como esta, claramente Satanás usara esto como caballo de batalla para mantener sujetos a los hijos de Dios a desgracias como: la enfermedad, la ruina, la escasez, la pobreza espiritual, el gran problema es que muchos cristianos genuinos se están perdiendo de disfrutar del favor hecho a través de la servidumbre de Cristo al derramar su sangre en la cruz.

Gálatas 3:1 ¡Oh gálatas insensatos! ¿quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado? 3:2 Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? 3:3 ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne? 3:4 ¿Tantas cosas habéis padecido en vano? si es que realmente fue en vano. 3:5 Aquel, pues, que os suministra el Espíritu, y hace maravillas entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oír con fe? 3:6 Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia.

Se predica un evangelio equivocado cuando se conduce a las personas a creer que tienen que hacer obras para obtener el favor de Dios, ya que esto tiene dos problemas: el primero: que por grande que sea nuestro esfuerzo al final descubriremos que nunca será suficiente y lo segundo: que a través de estas acciones le quitamos el valor de la suficiencia del sacrificio hecho por Cristo en la cruz.

3. No hay un ejemplo de servidumbre más alto que el hecho por Jesús que podamos imitar.


Juan 13:7 Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después.

Cuando revisamos la historia de la iglesia podemos descubrir como se cumplió lo dicho proféticamente por el Señor, sus discípulos comprendieron después de su padecimiento en la cruz lo que hizo esa noche al lavar sus pies, que terminaron entregando su vida para servirle a través de la predicación del evangelio, incluso bajo el costos de sus propias vidas. Todos los apóstoles con excepción de Juan cuenta la tradición, que tuvieron el honor de morir como mártires, de la misma manera como lo hizo un día su Maestro. El primero de ellos fue Jacobo como lo registra Hechos 12:1 En aquel mismo tiempo el rey Herodes echó mano a algunos de la iglesia para maltratarles. 12:2 Y mató a espada a Jacobo, hermano de Juan. 12:3 Y viendo que esto había agradado a los judíos, procedió a prender también a Pedro. Eran entonces los días de los panes sin levadura.

Pedro, fue crucificado de cabeza en una cruz en forma de "X" en Roma, en cumplimiento a la profecía de Jesús (Juan 21:18), Mateo sufrió el martirio en Etiopía, habiendo muerto por una herida de espada. Juan enfrentó el martirio cuando lo cocinaron en un enorme caldero de aceite hirviendo durante una ola de persecución en Roma. Sin embargo, fue librado milagrosamente de la muerte. Entonces fue sentenciado a las minas en la prisión de la isla de Patmos, y fue ahí donde escribió su libro profético del "Apocalipsis". Posteriormente, el apóstol Juan fue liberado y llevado de regreso a lo que hoy conocemos como Turquía. Él murió muy viejo y fue el único de los apóstoles que murió pacíficamente. Santiago, el hermano de Jesús (no habiendo sido oficialmente un apóstol), fue el líder de la iglesia en Jerusalén. Fue arrojado de una altura de más de 30 metros desde el pináculo sureste del templo, cuando se rehusó a negar su fe en Cristo. Cuando descubrieron que sobrevivió a la caída, sus enemigos lo golpearon con un garrote hasta matarlo. Bartolomé, también conocido como Natanael, fue misionero en Asia. Él testificó en lo que hoy es Turquía y fue martirizado por su predicación en Armenia, donde fue azotado con un látigo hasta morir. Andrés fue crucificado en una cruz en forma de "X" en Grecia. Después de haber sido azotado severamente por siete soldados, ellos ataron su cuerpo a la cruz con cuerdas para prolongar su agonía. Sus seguidores reportaron que, cuando él era llevado a la cruz, Andrés la saludó con estas palabras; "Hace mucho he deseado y esperado este feliz momento. La cruz ha sido consagrada por el cuerpo de Cristo colgado en ella". Él continuó predicando a sus verdugos por dos días hasta que murió. El apóstol Tomás fue traspasado con una lanza en la India, durante uno de sus viajes misioneros para establecer ahí una iglesia. Matías, el apóstol elegido para remplazar a Judas Iscariote el traidor, fue apedreado y luego decapitado. El apóstol Pablo fue torturado y después decapitado por el vil emperador romano Nerón en el año 67.

Hay quienes a veces nos dicen en medio del amor que nos tienen: "Pastor como va a hacer eso" y lo que creemos y deseamos corregir en amor es: que no hay nada que hagamos que pueda jamás compararse o mucho menos superar lo que hizo por nosotros el Dios sirviente. Recuerde que lo que usted hace, no lo hace para los hombres sino en honor del Dios que nos dió el más grande ejemplo de servicio.

Conclusión

Juan 13:12 Así que, después que les hubo lavado los pies, tomó su manto, volvió a la mesa, y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho? 13:13 Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy. 13:14 Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. 13:15 Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.13:16 De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el enviado es mayor que el que le envió. 13:17 Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis.
 
 
Pastor: David Bayuelo 
Febrero 15 de 2019

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