Un cambio permanente

Un cambio permanente - Hechos 5:38Hechos 5:38 Y ahora os digo: Apartaos de estos hombres, y dejadlos; porque si este consejo o esta obra es de los hombres, se desvanecerá; 5:39 más si es de Dios, no la podréis destruir; no seáis tal vez hallados luchando contra Dios.

En este pasaje encontramos hablando a Gamaliel ante el concilio, un fariseo, doctor de la ley, venerado de todo el pueblo, quien se dirigiría a ellos para decirles que lo mejor que podían hacer era dejar que por la mano de Dios se decidiera lo que pasaría con los apóstoles, ya que si lo que ellos predicaban provenía de Dios se mantendría y si no era así todo finalmente se disiparía y para esto esgrimió el argumento de que en el pasado se había levantado un hombre llamado Teudas, diciendo que era alguien, a éste se le unió un número como de cuatrocientos hombres; pero él fue muerto, y todos los que le obedecían fueron dispersados y reducidos a nada y después de éste, se levantó Judas el galileo, en los días del censo, y llevó en pos de sí a mucho pueblo y al perecer todos los que le obedecían fueron dispersados.

La semana anterior aprendíamos que el nuevo nacimiento procede arriba y todo lo que es de arriba es hecho por la mano de Dios y siempre su esencia será eterna, es por esto que a través de la historia podemos ver que a pesar de la manera tan agresiva como nuestro enemigo se ha levantado la obra establecida por Cristo a través de la cruz del calvario ha permanecido y permanecerá por la eternidad. Esto debe llevarnos a procurar que todo lo que acontece en nuestro proceso de renovación provenga de la mano de Dios, ya que así nos aseguraremos que pase lo que pase nos mantendremos en la verdad que nuestro Señor sembró en nuestro corazón.

El tener la revelación de la palabra de Dios nos garantizara una verdad imborrable en nuestro corazón.

Revelación: Manifestación de una verdad oculta.

Desde el griego es quitar la cubierta (Apokalúpto)

Efesios 1:17 para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, 1:18 alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos. El apóstol Pablo establece un requerimiento a través de su oración y es el que todo cristiano pueda tener en su espíritu sabiduría y revelación, ya que esto será lo que nos brinde la oportunidad de poseer el conocimiento de Dios, alcanzando el alumbramiento que necesitamos para poder ser renovados en nuestras almas.

Juan 21:18 De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más joven, te ceñías, e ibas a donde querías; mas cuando ya seas viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras. Cuando leemos sobre hombres como Pedro nuestra primera impresión es que era cabeza dura, todo lo apreciaba a través de sus sentidos naturales llevándolo a actuar bajo sus impulsos, pero después del día de pentecostés encontramos a un ser humano muy diferente y es precisamente lo que el Señor Jesús le había profetizado, el terminaría abandonando su vida impetuosa, para darle paso a la revelación del Dios que después de alumbrar su entendimiento, sin el más mínimo esfuerzo lo llevaría a seguir sus designios.

El apóstol Pedro antes de nacer de nuevo su conducta resultaba ser reiterativa a pesar de las exhortaciones de su maestro. Muchos de nosotros tenemos conductas repetitivas y por más que nos esforzamos por desaparecerlas nuevamente caemos en ellas, la razón primordial para que esto pase es la falta de revelación que será la que procure que Dios haga en nosotros algo definitivo.

En el comer su palabra y luego obedecerla esta el principio de su revelación.

Mateo 13:19 Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino. 13:20 Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; 13:21 pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza. 13:22 El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa. 13:23 Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.

En otras palabras Jesús nos estaba enseñando el valor de su revelación, ya que el hombre del buen terreno representa a aquellos que están dispuestos a permanecer en lo dicho por Dios en sus escrituras a pesar de no ver un cambio de manera inmediata, el se mantendrá con firmeza obedeciendo lo aprendido y obteniendo por recompensa el fruto de su espera.

1 Samuel 13:13 Entonces Samuel dijo a Saúl: Locamente has hecho; no guardaste el mandamiento de Jehová tú Dios que él te había ordenado; pues ahora Jehová hubiera confirmado tu reino sobre Israel para siempre. El contexto de este pasaje nos habla de que Saúl no había permanecido en lo demandado por Dios a través del profeta Samuel y esto lo llevaría a la triste historia de no ser confirmado eternamente en el reinado de Israel, muy contrario a la historia de David.

Hay quienes queremos cambiar pero no permanecemos en lo aprendido en la palabra de Dios y cualquier cosa que intentemos hacer como hombres para transformar nuestras vidas será infructuoso, pero el dejar que Dios lo haga nos garantizara un fruto inimaginable para nosotros y para aquellos a quienes damos testimonio. Lo único que debe estar presente en nosotros o más halla la parte que nos corresponde es ser ese terreno dispuesto y eso habla de nuestra obediencia que finalmente se traducirá en revelación. Que todos los días nuestra vida se abone con obediencia

Lo que hacemos por nuestra mano la biblia lo define como obras y estas jamás nos permitirán tener la revelación.

Génesis 3:7 Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales. 3:21 Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió.

En este ejercicio hecho por el hombre y el hecho por Dios, el Señor nos muestra la gran diferencia entre la obra hecha por nuestras manos y la revelación que procede al ser hecha por la suya. Las hojas de higuera representarían el esfuerzo humano por tratar de cubrir la condición adquirida por el hombre a través de su error y las túnicas de pieles el sacrificio hecho por Cristo al ser crucificado para cambiar la desnudez que el pecado había producido en el hombre.

1 Samuel 10:6 Entonces el Espíritu de Jehová vendrá sobre ti con poder, y profetizarás con ellos, y serás mudado en otro hombre. Samuel le cuanta a Saúl lo que le va a acontecer, el sería cambiado por el poder del Espíritu Santo claramente esto sería la única oportunidad que tendría para poder dirigir de manera correcta los designios del pueblo de Dios,

Nuestras obras siempre serán retoques de pintura externa, pero la renovación solo procede de la transformación a través de la revelación de la palabra de Dios a nuestra alma. Cuando no hay revelación volveremos al mismo punto.

Daniel 4:29 Al cabo de doce meses, paseando en el palacio real de Babilonia, 4:30 habló el rey y dijo: ¿No es ésta la gran Babilonia que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad? 4:31 Aún estaba la palabra en la boca del rey, cuando vino una voz del cielo: A ti se te dice, rey Nabucodonosor: El reino ha sido quitado de ti;

Son muchos los imperios levantados por manos de hombres que pasado el tiempo has sido grande su ruina, pero hay uno construido por Dios, el cual él procura edificar todos los días en nuestra alma y que tiene la esencia de su eternidad, dejemos que ese reino a través de la revelación de su palabra se construya en nuestro interior con el alumbrar de nuestro entender.

"Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley." (Salmo 119:18).
 
Pastor: David Bayuelo
21 de Octubre de 2012

Comunidad Cristiana el Camino de Bogotá
Calle 98 No. 69 - 64 La Floresta - Teléfono: (57) (1) 358 67 27 - Bogotá D.C. (Colombia) - Powered by Ingeniero José Barrios Meléndez.