La sujeción una actitud de corazón

La sujeción una actitud de corazónJueces 21:25 En estos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía.

Cuando miramos el sistema solar el nos deja ver que todos los astros que hacen parte de este se sostienen en su órbita bajo una fuerza superior a la que ellos poseen, ninguno de ellos se atraviesa en el orden del otro y establecen giros tan sincronizados que los llevan a moverse todo el tiempo en forma cronométrico. En la escala de lo que el hombre percibe que existe este puede ser la perspectiva más alta en donde todo lo inferior para poder mantenerse gira en torno a algo superior.

En la antigüedad se creía que la tierra giraba en torno al sol siendo esta el centro del universo, una idea absolutamente errada ya que esta depende directamente del poder que el astro rey ejerce sobre ella, al punto que si se saliera de su órbita terminaría siendo absorbida y totalmente destruida por esta fuerza mayor. 

Una de las enseñanzas que rara vez escuchamos o casi no se recalca desde los púlpitos o cualquier otro medio, pero que es tan importante como otros temas que aborda la Biblia es la sujeción. El estar sometidos primeramente a Dios y luego a quienes el ha puesto en posiciones de autoridad se nos hace un tanto difícil, vivimos en tiempos donde nadie quiere estar sujeto a nadie. La mayoría estamos prestos a exigir nuestros derechos y privilegios y hacer lo que mejor nos parece, propiciando una actitud de rebeldía y autosuficiencia que ha causado y sigue causando serios estragos en nuestras vidas, en nuestras familias, en la sociedad y aún con mucha regularidad dentro de la iglesia de Dios.

Para expresar verdadera sujeción hay que reconocer la autoridad establecida.

Aquí hay dos conceptos importantes para definir; el primero es sujeción y el segundo autoridad. Sujeción: Acción de sujetar, unión, ligadura, unión firme. Es reconocer la autoridad y someterse a ellas con la correcta actitud; dispuesto a cumplir, sin hacer reparos, preguntas, quejas o murmuraciones sus antónimos son: Antónimo: rebeldía, indisciplina, desobediencia, independencia.

Autoridad es: el Poder o habilidad para tener control y orden sobre alguna institución, persona o cosa.

La biblia define dos tipos de autoridad a los que debemos expresar sujeción la primera; es la autoridad directa de Dios y la segunda es la autoridad delegada por Él.
a. La autoridad directa significa que Dios nos dice directamente a través de Su Palabra o a través del Espíritu Santo lo que Él desea que hagamos.
b. La autoridad delegada es cuando Dios elige a determinadas personas para que lo representen y ejerzan Su autoridad.

Juan 15:5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.

Este pasaje nos permite ver la sujeción a través de la autoridad directa de Dios. Jesús nos expresa que la planta de la vid siempre será mayor que una de sus partes y el que esta parte permanezca sujeta al tallo le garantizara no solo su existencia sino el seguir teniendo todo lo de la planta en ella. Hay quienes podemos ufanarnos de las cosas buenas que salen de nosotros (dones, talentos o buenas obras), pero claramente todo tiene una sola procedencia y es del Dios poderoso que nos injertó en la vid ósea en Él. Efesios 2:10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Romanos 13:1 Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.

Aquí encontramos la otra forma de expresar sujeción esta es a través de la autoridad delegada por Dios y esta es la que se establece alrededor de los roles que cumplimos en esta mundo sea; la familiar (De padres a hijos, de Esposo a esposa) la de gobierno (Autoridades civiles), la iglesia (El liderazgo constituido por Dios) y el trabajo (Nuestros Jefes).
Colosenses 3:20 Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor.
Efesios 5:22 Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor;
1 Pedro 2:13 Por causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea al rey, como a superior,
Hebreos 13:17 Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.

Cuando los hombres perseguimos el ir en contra de todo sistema resistiéndonos al sometimiento bajo la escusa de no ser subyugados, realmente lo que expresamos es algo totalmente opuesto a la voluntad de Dios y esto como hijos redimidos nunca expresara la naturaleza de la cimiente incorruptible de la que hemos nacido.

Génesis 3:1 Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? Este pasaje lo encontramos en la historia de los principios de la humanidad y desde aquí podemos discernir de donde proviene todo brote de insujeción en el hombre y quien claramente lo ministro. Hoy en día la realidad no es muy distinta, parece que toda orden impartida empezando por Dios, primero tiene que ser discutida y no solamente aceptada, como si después de su conocimiento hubiese algo más alto y ni que decir de la de aquellos que Dios coloca por nuestras autoridades en esta tierra a quienes descalificamos todo el tiempo estableciendo resistencia a través de las acciones que brotan de nuestro corazón.

Para expresar una verdadera sujeción nunca perseguiré la vanagloria para mí mismo.

Ezequiel 28:17 Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti.

En el libro de Ezequiel la biblia nos describe la razón por la cual Satanás cayo y fue expulsado del cielo, este ángel de luz confundió el esplendor de su hermosura como si esta proviniera de una fuente en sí mismo, creyendo de esta manera que podía usurpar o robar el lugar de autoridad en el que Dios esta y olvidándose que todo lo que él era provenía de la gloria majestuosa del que estaba por delante de Él.

Proverbios 16:18 Antes del quebrantamiento es la soberbia, Y antes de la caída la altivez de espíritu. 16:19 Mejor es humillar el espíritu con los humildes Que repartir despojos con los soberbios.

La falta de sujeción expresa orgullo y altivez esto es lo que realmente lleva a los hombres al infierno, ya que la única condición para librarnos del castigo eterno es la aceptación del señorío de Jesucristo, el gobierno de Él sobre su vida. Romanos 10:9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.

Mateo 6:2 Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Una costumbre en medio del orgullo y falta de humildad de los fariseos era el ufanarse de las obras que hacían y para que estas fueran vistas ellos acostumbraban el llevar una pequeña trompeta en su cinto la cual hacían sonar antes de efectuar cualquier obra de piedad, contrario a esto descubrimos a un Jesús que nos da ejemplo de que la gloria de todo pertenecía a Dios, es así que cuando el efectuaba un acto milagroso contrario a los religiosos enviaba a las personas a que no dijeran nada, reconociendo que todo las obras que hacia pertenecían al Padre. Juan 10:37 Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis.

En el Salmos 19:1 encontramos que Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos. No cuentan su propia gloria, ni se ufanan de su esplendor, sino todo hablan todo el tiempo de su autoridad, en este caso su creador.

Cuando trabajaba como reportero gráfico y mis primeros trabajos empezaron a ser publicados, estos nunca llevaban mi firma sino la de la empresas para la cual trabajaba, nadie sabía quién era el dueño de ese nuevo talento que surgía, al principio esta idea no me gustaba mucho pero lo hacía respondiendo a la enseñanza de la sujeción que Dios había escrito en mi corazón, con el tiempo mi silencio vería sus frutos, una de las compañías para la cual trabajaba me organizaría una serie de exposiciones en dos ciudades de la ciudad que me otorgarían un lugar que no perseguí pero que Dios tenia destinado para mí.

Hay quienes nos causa escozor el realizar una acción y tener no poder mencionar que quien la efectuó fuimos nosotros, la escritura nos deja en claro que la recompensa que debemos perseguir es la de Dios, ya que lo que hagamos en secreto el lo recompensara en público. Así que el consejo práctico aquí es; Cada vez que tenga la oportunidad de efectuar algo primero reconozca a su autoridad primera ósea a Dios y acto seguido a la autoridad delegada (Padres, Jefes, esposos), olvídese de sí mismo para que así de esta forma empiece a matar todo orgullo y falta de humildad reinante en usted.

1 Corintios 10:31 Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.

El ser sujeto no significa ser inferior, es vivir bajo el modelo establecido por la Palabra a través de renovar la mente pues ella me dice quién soy yo en Cristo, no asumiendo la cosmovisión del mundo que establece patrones de inferioridad y superioridad. Si decidimos hacerlo estaremos alineados con el Espíritu y tendremos la verdadera identidad y serviremos como Él sirvió.

Cuando no expresamos una verdadera sujeción jamás podremos estar en posición de autoridad.

2 Samuel 15:3 Entonces Absalón le decía: Mira, tus palabras son buenas y justas; mas no tienes quien te oiga de parte del rey. Absalón era uno de los hijos del rey David y quien perseguía por todas las formas posibles el asirse de la posición de su Padre, así que por sus propios medios determino el hacerse de todo aquello que lo pudiera constituirlo como rey.

2 Samuel 15:3-6 Así que se hizo de carros y caballos, y cincuenta hombres que corriesen delante de él. Y se levantaba de mañana, y se ponía a un lado del camino junto a la puerta; y a cualquiera que tenía pleito y venía al rey a juicio, le llamaba y le decía: ¿De qué ciudad eres? Y él respondía: Tu siervo es de una de las tribus de Israel. Entonces le decía: Mira, tus palabras son buenas y justas; mas no tienes quien te oiga de parte del rey. Y decía Absalón: ¡Quién me pusiera por juez en la tierra, para que viniesen a mí todos los que tienen pleito o negocio, que yo les haría justicia! Y acontecía que cuando alguno se acercaba para inclinarse a él, él extendía la mano y lo tomaba, y lo besaba. De esta manera hacía con todos los israelitas que venían al rey a juicio; y así robaba Absalón el corazón de los de Israel.

Al parecer Absalón poseía un gran carisma y habilidades externas que lo hacían merecedor de que el pueblo lo siguiera, pero una deficiencia profunda en su carácter lo descalificaba para que le fuera otorgado cualquier posición de autoridad; su falta de sujeción al rey y en este caso a su mismo padre.

Siempre habrán torres que se elevan como espuma y así de la misma forma tienden a desaparecer y la razón es; el no querer estar sujetas a nada y a nadie. Si usted no está listo a poner por obra en obediencia lo que su autoridad determina, entonces tampoco estará dispuesto a poder ejercer autoridad. Ahora si Dios nos entrego autoridad no debemos imponernos, sino en cambio, servirlos y ser ejemplo para ellos. Respecto a los ancianos, la Biblia dice: Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta [dinero], sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey (1 Pedro 5:2–3).

Si deseamos ejercer autoridad el principio está en nuestro ejemplo, es por esto que es peligroso el colocar personas que nunca establecen un claro compromiso a través de su sujeción en lugares de autoridad, por que terminaran convirtiéndose en quienes ministran división y contienda al pueblo de Dios.

Hay quienes nos pasaremos huyendo de un lugar a otro esgrimiendo falsos conceptos que lo único que procuran es la no aceptación de alguien por cabeza, pero lo que hay que recordar que no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación (juicio) para sí mismos (Romanos 13:1–2).

Por último, nunca se olvide que siempre estará por encima la autoridad de Dios sobre la autoridad delegada, así que si la exigencia de aquel a quien se sujeta contradice el mandato divino, usted sabrá que entonces lo que primara será la voz de su Padre, pero que esto no se convierta en la excusa para evadir el estar bajo autoridad, porque todo argumento que esgrima para salir de su cobertura debe estar amparado no en la complejidad de su pensamiento, sino en la verdades expresadas en la palabra de Dios.

A la gran mayoría de nosotros desde niños se nos enseñó normas de conducta, las cuales están determinadas por los espacios en los que nos presentamos, esto me lleva a pensar en la historia de Juanito; este era un pelaito que al parecer no había captado mucho esta idea, viéndose traducido en su comportamiento hacia los demás y en especial con todos aquellos que representara autoridad, es así como un día la maestra de su escuela le hizo una exigencia, ya que cada vez que llegaba un superior a su salón la norma era que todos los niños se colocaran de pie, pero este hombrecito bajo sus propios principios decidiría que esto no regiría para él, de tal forma que cuando una persona adulta llegaba a su curso su posición preferida era permanecer sentado. Esta actitud terminaría forzando a la maestra a tomar medidas, así que ella se dirigió hasta el puesto del niño, se inclino hasta que sus ojos se cruzaron con los de él, para luego hacerle una fuerte advertencia: "Si no te pones de pie la próxima vez que entre una persona a este lugar tendrás matricula condicional" Después ella se alejaría para mantener su mirada puesta en él y saber si había entendido su requerimiento.

La nueva oportunidad se presentaría y la maestra dejando todo de lado se concentraría en la acción del pequeño viendo con asombra que Juanito se levantaba de su silla con la misma reverencia de los demás niños. Minutos después de que la persona abandonara el recinto la maestra lanzaría con voz de satisfacción una felicitación para él, pero aun quedaría más estupefacta con su respuesta. "Quiero que sepa que aunque mi cuerpo está de pie, mi corazón sigue sentado" la sujeción una actitud de corazón.
 
Pastor: David Bayuelo
28 de Octubre de 2012

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