Sanos Del Alma

Sanos del almaEscuchar audio de esta predica 2 Samuel 4:4 Y Jonatán hijo de Saúl tenía un hijo lisiado de los pies. Tenía cinco años de edad cuando llegó de Jezreel la noticia de la muerte de Saúl y de Jonatán, y su nodriza le tomó y huyó; y mientras iba huyendo apresuradamente, se le cayó el niño y quedó cojo. Su nombre era Mefi-boset.
 
Alguien que se encuentra en la plenitud de sus condiciones, apenas comenzando su vida en esta tierra, e incluso con un futuro promisorio por delante y todo se derrumba en un instante. Este niño, cuyo abuelo es el rey escogido por Dios para gobernar la nación de Israel y su padre el príncipe y quien había nacido con todos los privilegios que alguien pudiera desear, con la llegada de una mala noticia ve frente a sus ojos como su vida queda acabada casi en su totalidad.

El panorama no podía ser más desolador; Saúl su abuelo derrotado y muerto en el campo de batalla por su propia espada y su padre Jonatán asesinado por su enemigo, ahora un chiquillo de tan solo cinco años huérfano, totalmente abandonado, toda su vida cambio radicalmente en cuestión de minutos.

Sin duda todos nosotros hemos tenido eventos, circunstancias, noticias, momentos que han cambiado nuestra vida de forma trascendental, si miramos hacia atrás con seguridad hallaremos una estela de dolor por diferentes causas. Ver por la ventana lo que es nuestra vida antes de Cristo nos hará evocar cosas que nos produjeron aflicción, cosas que nos dejaron lisiados, que nos otorgaron una identidad muy distinta a la establecida por Dios en el plan perfecto que había trazado al traernos a esta tierra. A este muchachito del que nos cuenta la historia su vida le dio un viraje porque le toco una tragedia.

En el tiempo en que Mefi-boset nació, en el palacio se escuchaba un rumor mentiroso; Saúl el rey todo el tiempo se refería a David como un traidor, como alguien que quería tomar su reino, como alguien que le quería matar, el aseguraba haberlo engrandecido y en medio de las victorias él se dejaba alabar por triunfos que no le pertenecían. Pero si exploramos en la verdad que nos muestran las escrituras David nunca quiso el reino de este hombre, de hecho conocía tan bien su lugar que le honro hasta el final de sus días como su rey.

Pero la cuidadora de este niño proceso estas ideas como verdaderas, al punto que al llegar la noticia de la muerte de Saúl y Jonatán, ella trata de protegerlo, por su mente seguro pasó la idea que quien sería el próximo en morir era el pequeño heredero, así que ella lo carga, sale corriendo, viene apresurada, se tropieza y el pequeño cae, dejándolo lisiado de por vida con una cojera.
 


1. Los golpes espirituales o emocionales en nuestras vidas generan heridas en el alma que necesitan ser removidas.



La Biblia nos dice que Mefi-boset quedo lisiado de los pies después de caer de los brazos de su nodriza, el problema no estaba tan solo en su imposibilidad física, este hombre la tragedia de su familia lo condeno a ser un discapacitado emocional y espiritual. De hecho el significado de su nombre desde el hebreo definía lo que era su vida: "El que esparce vergüenza o destrucción". Usted se imagina lo que es arrastrar con este lastre, él no solo debía cargar con una incapacidad física, sino con una afrenta generacional en su alma.

Si hablamos de tragedias que marcan la vida, la vivida por Nohemí en el libro de Rut esta fuera de la imaginación de cualquiera, su marido Elimelec decide viajar a tierras extranjeras por la hambruna que azota Israel y estando en ese lugar él muere y poco tiempo después sus dos hijos Mahlón y Quelión quienes se habían casado con mujeres moabitas y lo peor es que no le dejan ningún tipo de descendencia a su madre. Esta mujer marcada por la tragedia al igual que Mefi-Boset decide cambiar su nombre de Nohemí a Mara, osea de hermosa y agradable a amarga, ella termina definiéndose por la desgracia que ha tocado su vida. Rut 1:20 Y ella les respondía: No me llaméis Noemí, sino llamadme Mara; porque en grande amargura me ha puesto el Todopoderoso.

Todos nosotros llegamos al Señor con señales evidentes del infierno por el que transito nuestra vida, algunas causadas por nuestras decisiones, por el pecado que reinaba en nuestras almas y otras producto de la decisión de alguien más como paso en la vida de Mefi-boset. Tal vez sufriste maltratos físicos, emocionales, rechazo, desamor, abandono, tantas cosas que nos expusieron a convertirnos en personas lisiadas que por más que tengamos el deseo de avanzar no lo logramos.

Esta es la razón por la que Pablo nos llamara a que: "No nos conformemos a este siglo, sino que nos transformemos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para poder comprobar cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta para nuestras vidas.

No se habitué a su inconformismo, vénzalo porque si no terminara siendo hipócrita consigo mismo. Seremos infelices con un disfraz de felicidad.
 


2. Las heridas espirituales o emocionales no nos van a permitir funcionar bien.

 
 
Estas heridas tienen el poder de postrarnos y no dejarnos avanzar, nos producen complejos que no nos permiten desarrollar el potencial que Dios dispuso para nuestra vida, nos sentiremos incapaces de pensar por nosotros mismos y nos volveremos dependientes todo el tiempo de alguien más.

2 Samuel 9:3 El rey le dijo: ¿No ha quedado nadie de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia de Dios? Y Siba respondió al rey: Aún ha quedado un hijo de Jonatán, lisiado de los pies. 9:4 Entonces el rey le preguntó: ¿Dónde está? Y Siba respondió al rey: He aquí, está en casa de Maquir hijo de Amiel, en Lodebar.

Un niño que dentro de su destino albergaba incluso la posibilidad de convertirse un día en el rey de su nación, ahora un accidente y la tragedia vivida por su familia lo aleja por completo de cualquier posibilidad y termina viviendo en un lugar llamado Lodebar que procuraría sellar su destino. Etimológicamente Lodebar significa "no palabra" (Lo = No / Debar = Palabra), un lugar donde según se creía "la Palabra de Dios no llegaba", por lo tanto sus habitantes estaban incomunicados del resto de Israel y del Señor, Lodebar era una tierra marcada por la soledad.

Pero Lodebar tiene otros significados como éstos: "Sin pastos", "tierra seca", "sin frutos". En esa tierra la aridez era severa, no crecía hierba para los animales y la sequedad del suelo era tal que ni sembrar se podía. Según se creía era un lugar inhóspito donde se refugiaban los endeudados, los despojados, los perseguidos, los abusados, los golpeados por la vid, ¡una aldea para los malditos de la sociedad!

Hay quienes a pesar de haber recibido a Cristo sentimos que no alcanzamos a vivir en la plenitud de lo que la Palabra establece, de hecho vivimos con insatisfacción e incluso con una visión muy discreta de nosotros mismos. Algunos mal interpretan esto como una necesidad que requiere pasar por sanidad interior (Regresión), por la liberación de algún espíritu, o por el quebrantamiento de algún tipo de maldición generacional, pero si lo vemos a través de la escritura el apóstol Pablo nos instruye en que lo que verdaderamente requerimos es ser renovados en nuestra alma por la Palabra de Dios.

Muchos de ustedes saben que mi padre hace unos años atrás tuvo un accidente cerebro vascular perdiendo la movilidad de su brazo y pierna derecha y él cuenta que a veces mientras duerme sueña con que está haciendo cosas con sus miembros con la naturalidad y espontaneidad con que las hizo toda la vida, pero cuando se levanta con la alegría de lo soñado, su cuerpo no responde a la ilusión de lo que hay en su mente, él está convencido que puede hacerlo, pero se halla con un impedimento que va más allá de su voluntad.

¿Has sentido alguna vez que por más que te esfuerzas no llegas a ninguna parte? Pareciera que nada rinde fruto en tu vida, tus estudios se vuelven pesados hasta más no poder, la relación con tu cónyuge no va nada bien y tu vida se torna gris como si estuviera envuelta en nubarrón interminable, ¡el sin-sentido se apodera de ti! Todos hemos tenido épocas así, a veces son extensas, en otras son cortas, pero sea lo uno o lo otro estas épocas son tristes, desgastantes y parecen que nos asfixian llevándonos incluso a la desesperanza y no son más que el producto de heridas espirituales y emocionales que no hemos permitido que sean sanadas por la Palabra de Dios.

Si no creemos en nosotros mismos por lo que Dios ha dicho no podremos llegar muy lejos.
 


3. Las heridas espirituales y emocionales instaladas en el alma nunca nos permitirán madurar.

 


La renovación en la mente es un proceso de maduración y hay quienes no alcanzamos este estado por las heridas emocionales o espirituales.

2 Samuel 9:9 Entonces el rey llamó a Siba siervo de Saúl, y le dijo: Todo lo que fue de Saúl y de toda su casa, yo lo he dado al hijo de tu señor. 9:10 Tú, pues, le labrarás las tierras, tú con tus hijos y tus siervos, y almacenarás los frutos, para que el hijo de tu señor tenga pan para comer; pero Mefi-boset el hijo de tu señor comerá siempre a mi mesa. Y tenía Siba quince hijos y veinte siervos.

Mefi-boset por su incapacidad dependió en sus primeros años de vida de la nodriza que lo dejo caer, luego fue a vivir a casa de Maquir hijo de Amiel, en Lodebar y ahora que todo lo que le pertenecía a su abuelo y a su padre le era devuelto por David y quedaría bajo la administración de un hombre que sirvió al rey Saúl llamado Siba.

¿Usted se ha topado con hombres y mujeres tan dependientes, que son incapaces de poder decidir, todo les causa miedo, no son arrestados en la vida y ni siquiera pueden responder al liderazgo natural que Dios les dio?

Muchos están lisiados por la crianza que recibieron y viven en una completa incapacidad que nos les deja madurar.

Génesis 27:5 Y Rebeca estaba oyendo, cuando hablaba Isaac a Esaú su hijo; y se fue Esaú al campo para buscar la caza que había de traer. 27:6 Entonces Rebeca habló a Jacob su hijo, diciendo: He aquí yo he oído a tu padre que hablaba con Esaú tu hermano, diciendo: 27:7 Tráeme caza y hazme un guisado, para que coma, y te bendiga en presencia de Jehová antes que yo muera. 27:8 Ahora, pues, hijo mío, obedece a mi voz en lo que te mando. 27:9 Ve ahora al ganado, y tráeme de allí dos buenos cabritos de las cabras, y haré de ellos viandas para tu padre, como a él le gusta; 27:10 y tú las llevarás a tu padre, y comerá, para que él te bendiga antes de su muerte. 27:11 Y Jacob dijo a Rebeca su madre: He aquí, Esaú mi hermano es hombre velloso, y yo lampiño. 27:12 Quizá me palpará mi padre, y me tendrá por burlador, y traeré sobre mí maldición y no bendición. 27:13 Y su madre respondió: Hijo mío, sea sobre mí tu maldición; solamente obedece a mi voz y vé y tráemelos.

Gálatas 4:1 Pero también digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo; 4:2 sino que está bajo tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre.

Dios ha dispuesto el entregarnos la heredad conseguida por Cristo en la cruz, pero mientras no maduremos viviremos dependiendo de que otros la administren, no teniendo la plenitud que el Señor estableció sobre nuestras vidas.

Hay quienes estamos todo el tiempo en la búsqueda de la aceptación de otros, esta es una forma de dependencia, que no nos permite madurar.

Conclusión

Juan 5:1 Después de estas cosas había una fiesta de los judíos, y subió Jesús a Jerusalén. 5:2 Y hay en Jerusalén, cerca de la puerta de las ovejas, un estanque, llamado en hebreo Betesda, el cual tiene cinco pórticos. 5:3 En éstos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban el movimiento del agua.

5:4 Porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque, y agitaba el agua; y el que primero descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese. 5:5 Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. 5:6 Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano? 5:7 Señor, le respondió el enfermo, no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo. 5:8 Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda.

5:9 Y al instante aquel hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo. Y era día de reposo aquel día.

Hoy Dios nos pregunta: ¿Quieres ser sano? Él no está esperando que le hablemos de nuestra imposibilidad, sino que tomemos su Palabra y a través de ella nuestra mente sea sana y así podamos levantarnos para ir por más.
 
Pastor: David Bayuelo
Julio 28 de 2019

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