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El Dios Padre

El Dios PadreEscuchar audio de esta predica Mateo 6:6 Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. 6:7 Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. 6:8 No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis. 6:9 Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.
 
Los hombres a través de la historia han llamado a Dios de diferentes formas, incluso algunas de ellas resultan irreverentes, pero cuando hacemos una revisión rápida en los evangelios el Señor Jesús le llama de una manera muy particular: "Padre", aunque para los judíos de esa época este fuera un título inaceptable, él lo hizo por 167 veces dentro de los evangelios.

A través de diferentes movimientos gestados dentro de las mismas iglesias cristianas en el tiempo se ha procurado, el que no se mencione a Dios con este título, pero Cristo nos enseña desde los versículos que hoy estudiaremos que si hay una manera correcta de poder acercarnos a nuestro creador en oración, es refiriéndonos a Él como Padre nuestro.

Ahora, esto no se trata de que estemos asignando atributos humanos a Dios, porque la paternidad Divina no es un reflejo de la paternidad humana, sino al contrario, la paternidad humana debe ser un reflejo de la paternidad Divina. Esto es muy importante entenderlo, porque algunos hemos tenido padres con deficiencias serias en sus caracteres, algunos han sido toscos, débiles, afeminados, maltratadores, abusadores, por ello no podemos tomar la idea de Dios como Padre, desde la paternidad humana, al contrario establecemos la formas de la paternidad humana al comprender como es Dios. No es que hagamos a Dios a nuestra imagen, sino que nosotros podamos transformarnos cada vez más y más a la imagen de Dios. Cuando la escritura se refiere a Dios como Padre esto no es una similitud o una analogía, esto lo que busca expresar es su naturaleza misma.

1. La paternidad de Dios expresa su provisión.


Esto nos deja ver a un Dios que cuidara de nosotros, como un padre cuida a sus pequeños, porque nosotros somos sus hijos. Nosotros siempre hablamos de tener deberes con el Señor, pero ha pensado que Él tiene un deber hacia nosotros como sus hijos. La reputación de Dios, su honor, está en juego al cuidar de nosotros, el por ninguna motivo va a abandonar su responsabilidad.

Es importante aclarar que Dios no es Padre de todos, existe la doctrina errónea que habla de la paternidad universal de Dios y la hermandad universal del hombre, pero desde la perspectiva espiritual, Dios solo es Padre de aquellos que nacieron de nuevo a través de su simiente incorruptible. El Señor sin duda es creador de todo y de todos, pero esto no lo hace Padre de todas las criaturas, sino su creador. Él no es Padre de cucarachas, serpientes, vacas o perros, solo lo es de quienes lo han recibido como el salvador de sus vidas. Recordemos que Juan 1:12 nos dice: Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;

Jesús deja claro esto en medio de la amonestación hecha a los fariseos en Juan 8:44 Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.

Dios llegó a ser nuestro Padre por nuestra fe en Jesucristo, así lo dice el apóstol Pablo en Gálatas 3:26 pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús. Nosotros no fuimos hechos hijos de Dios por creación, sino por concepción a través de nuestro nuevo nacimiento espiritual.

Mateo 6:26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? La lógica de Dios nos dice: ¿Que campesino alimentaria a sus animales y se olvidaría de sus hijos? Esto es lo que Dios nos quiere decir. No podemos llegar a creer que el Señor es inferior en el cumplimiento de sus responsabilidades y que está dispuesto a alimentar y cuidar a sus criaturas y descuidar a sus hijos.

2. La paternidad de Dios expresa su corrección.


Mateo 6:14 Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial. 6:15 más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.

Este es uno de los muchos ejemplos en la Biblia donde podemos ver la corrección del Padre, Él no va ser alguien que nos mal cría, o que solo se ocupa de darnos provisión, Él es también quien establece la disciplina necesaria cuando nos desviamos de su respeto y del cumplimiento de nuestras responsabilidades.
 
Proverbios 3:11 No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, Ni te fatigues de su corrección; 3:12 Porque Jehová al que ama castiga, Como el padre al hijo a quien quiere.

El hecho de que Dios me discipline no significa que no me ama, por el contario nos ama tanto que jamás nos permitiría vivir en pecado, Él sabe lo destructivo que es, así que cuando Él establece su corrección en nuestras vidas no es porque nos rechace, lo que el rechaza es el pecado que hay en nosotros.

Esto es como si usted fuera y se embarrara de los pies a la cabeza y tuviera la sensación que Dios no lo deja entrar a su casa porque lo rechaza, ahora el sale como buen Padre con una manguera y lo lava antes de dejarlo entrar, Él no lo estaba rechazando, rechazaba realmente al pecado que lo enlodaba. 1 Juan 1:9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.

La disciplina del Señor es un hecho con frecuencia ignorado en la vida de los creyentes. Frecuentemente lamentamos nuestras circunstancias sin darnos cuenta de que éstas son las consecuencias de nuestro propio pecado, y que son parte de la gracia y amorosa disciplina del Señor por ese pecado. Esta ignorancia ego-centrista puede contribuir a la formación de hábitos pecaminosos en la vida del creyente, incurriendo entonces en la necesidad de una disciplina aún mayor. El resultado de esta disciplina es una fe reforzada, y una relación con Dios renovada, sin mencionar la destrucción del poder que ese pecado en particular tenía sobre nosotros.

3. La paternidad de Dios expresa su compasión.


Mateo 6:8 No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis. Esto lo que significa es que cuando nosotros decimos: ¡Padre!, Él está listo a suplir compasivamente nuestras necesidad. Cuando decimos: ¡Padre nuestro! estamos hablándole a alguien cuya compasión nunca nos va a fallar. Esto es hermoso, porque nos hace entender que Dios nunca estará suficientemente ocupado como para no venir en nuestro pronto auxilio.

Salmos 103:13 Como el padre se compadece de los hijos,

Se compadece Jehová de los que le temen.

Zacarías 2:8 Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos: Tras la gloria me enviará él a las naciones que os despojaron; porque el que os toca, toca a la niña de su ojo. Dios siempre ha tenido un propósito con Israel, como lo tiene hoy con los que somos sus hijos y nada, ni nadie, podrá impedirlo; ni sus enemigos, ni las guerras, ni la política, ni cualquier factor humano. Sin embargo, parece lógico que los israelitas del tiempo de Zacarías pensasen que Dios les había abandonado. Sus circunstancias parecían contradecir cualquier profecía respecto al engrandecimiento del pueblo de Israel. Por aquel entonces, objetivamente, Israel no era más que un reino dividido, devastado y, su pueblo había quedado reducido a la esclavitud. Pero Dios quería que los israelitas supieran que Él no sólo no los había abandonado, sino que tenía la determinación de cumplir Su propósito eterno en ellos, y en su nación, Israel.

Fijemos por un momento nuestra atención en esta expresión bastante fuera de lo común y que sólo se repite en las Escrituras en dos ocasiones más: "porque el que os toca, toca a la niña de su ojo". La niña del ojo es algo muy delicado y muy sensible a cualquier estímulo, especialmente a uno desagradable como puede ser el tacto: pocas cosas producen tanto dolor como que alguien nos meta el dedo en nuestros ojos. Y lo que Dios está diciendo aquí que su nación es para Él tan importante como la niña de Sus ojos. Dios nunca estará ciego o insensible hacia "la niña de Sus ojos".

Así debemos descubrir a Dios como ese Padre compasivo que nunca abandonara a sus hijos a pesar de que las circunstancias en las que se encuentren sean producto de sus malas decisiones.

Conclusión

Gálatas 4:6 Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!

"Abba" Significa 'Papi'. ¿Ha pensado alguna vez acerca de Dios como su Papi? Cuando Jesús nos enseñó a orar el "Padre Nuestro" en Mateo 6:9, Él uso la misma palabra: "Papi". Los niñitos dicen: "Pa – pa."Pero en el Medio Oriente ellos dicen: "Abba, Abba." Jesús nos enseña que nosotros podemos llamar al gran Dios del universo, Papi. Esta palabra revela intimidad y confianza, frente al formalismo del legalismo.

Qué gozo que nuestro Padre Celestial nunca está demasiado ocupado gobernando este universo y dando órdenes a los ángeles, que se olvida de nosotros. Él anhela estar con usted como si no existiera nadie más sobre la tierra, ni tuviera nada más que hacer.
 
Pastor: David Bayuelo
Octubre 25 de 2019

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