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Renovación Total

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Escuchar audio de esta predica  2 Corintios 4: 16 Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. 17 Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; 18 no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.
Cuando miramos el pasar de los años con seguridad descubriremos que desde el mismo instante en que nacimos nuestros cuerpos mortales entraron en un proceso de deterioro. Hoy a algunos de nosotros nos es más compleja la movilidad de ciertos miembros y la aparición continua de dolencias o aflicciones a pesar del cuidado que podamos tener con nuestra alimentación o vida de ejercicio físico. El poder leer la Biblia se hace una tarea tan difícil para nuestros ojos, que incluso ya requieren de ayudas externas, como lo son los anteojos o los lentes de contacto.

La caída vertiginosa que se generó en el hombre exterior desde que Adán pecó en el huerto del Edén es inevitable, al punto que el pensamiento más sensato que podemos tener es que desde que nacemos este cuerpo físico empezó a morir, de hecho entro en un estado profunda de descomposición. Pero Pablo en medio de su segunda carta a los Corintios nos reafirma a los creyentes la esperanza para el hombre interior, el que está revestido de eternidad y que contrario al exterior por la gracia del Espíritu Santo es vivificado, se va renovando progresivamente en un proceso inverso.

El comentarista bíblico Denney afirma: "El deterioro del hombre exterior en el impío es un espectáculo que provoca la melancolía, porque es el deterioro de todo; en el cristiano, no llega a tocar la vida que está escondida con Cristo en Dios, y que es en el espíritu mismo un manantial de agua que brota para vida eterna".

En el pasaje que es motivo de nuestro estudio en esta mañana lo que hallamos aquí es una paradoja. Ahora, una paradoja es un evento que parece ilógico a la luz de la visión humana, pero desde la perspectiva de la eternidad tiene todo el sentido. En nuestro caso se relaciona con lo que mencione anteriormente; como el hombre exterior se deteriora mientras el interior se rejuvenece.
 

1. No hay ninguna tribulación que pueda detener la renovación de nuestra alma.

 

2 Corintios 4: 16 Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día.

Pablo entra a concluir la idea que ha venido compartiendo en este capítulo y es por esto que utiliza un: "Por tanto" para enlazar lo que ahora quiere comunicar. El venia refiriéndose a los cristianos como vasos de barro y como las distintas aflicciones de este mundo van produciendo deterioro en su cuerpos, pero al ser asistidos por el poder de Dios estas no tienen la capacidad de hacerlos desfallecer, de hacerlos cansar, de hacerlos rendir, de dejarlos agobiados, de conducirlos a la vacilación. La manera como el apóstol puede llegar a esta conclusiones es porque a través del análisis de su propia vida él puede ver que se ha ido envejeciendo y que su cuerpo exterior se ha ido gastando y cada vez la carne va teniendo menos fortaleza física, pero al mismo tiempo se percata que el hombre interior es más fuerte, su mente es más pura y sus pensamientos son más cercanos a los de Cristo. Experiencias que le quitan la fuerza al hombre exterior, renuevan, purifican y perfecciona al hombre interior. Esta es una paradoja extraordinaria ya que esto es equivalente a decir que los hijos de Dios vivimos de gloria en gloria.

Si lo que vivimos en nuestro hombre exterior no es inversamente proporcional a lo que está pasando en nuestro hombre interior, hay un problema serio en la forma en que estamos llevando nuestra vida cristiana, ya que esto es equivalente a decir que tanto el exterior, como el interior, se están deterioran al mismo tiempo. Pablo apunta a la necesidad de una renovación continua o como lo dice en este texto: "Una renovación que opere de día en día", en otras palabras un verdadero creyente entre más envejece físicamente, más profundo y fuerte se debe volver en las cosas de Dios, más sabiduría Divina y pureza espiritual deben caracterizar sus acciones.

Esto debe colocarnos en la posición de hacer un balance de nuestras vidas en este año que casi termina y preguntarnos: ¿Cuánto crecimos?, ¿Cuánto fuimos transformados para la gloria de Dios? ¿Cuánto avanzamos en sus planes y propósitos? Hay quienes al revisar podemos encontrarnos con que hemos avanzado muy poco, o que estamos completamente detenidos o aun peor explorar en el panorama de tener un fuerte retroceso en las cosas que vivifican nuestro espíritu.

Si estas son sus conclusiones deje de ver su insatisfacción desde las circunstancias o personas que están a su alrededor, ya que según lo que nos enseñan las escrituras ninguna de ellas tiene el poder de detener el crecimiento de nuestro hombre interior, solo nosotros tenemos en nuestras manos esta elección.

NTV. 2 Corintios 4: 16. Es por esto que nunca nos damos por vencidos. Aunque nuestro cuerpo está muriéndose, nuestro espíritu* va renovándose cada día.

Ósea que el problema no está en lo que puede desgastar el cuerpo físico, sino en lo que puede dañar, consumir o empobrecer al hombre interior, allí es donde está el verdadero problema.

 

2. La tribulación tiene por objeto conducirnos al fortalecimiento del hombre interior.

 
 
2 Corintios 4 17Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria;

Pablo venía diciendo: "Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros, 8que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; 9perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos"; (2 Corintios 4: 7)

Nuestro enemigo va a procurar por todos los medios descorazonarnos, pero la realidad es que nuestro Dios está trabajando en una dirección y satanás se hallara contrarrestándolo. Por eso la perspectiva de Pablo está por encima de lo humano y no resulta fácil de sobre llevar por las luchas que de manera continua nosotros libramos, pero son esas luchas las que verdaderamente están formando el carácter de Cristo en nosotros. Esa es otra de las paradojas en la revelación de Dios; que es posible envejecer, debilitarse y gastarse externamente, mientras el hombre interior va fortaleciéndose, santificándose y convirtiéndose a la imagen del hijo de Dios en medio de las circunstancias adversas.

Es interesante la lista que nos presenta un hombre que se caracteriza por su obediencia a Dios y quien llama a todos los sufrimientos que padece como una leve tribulación: en trabajos más abundantes; en azotes sin número; en cárceles más; en peligros de muerte muchas veces. De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno. Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar; en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez; y además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias. (2 Corintios 11: 23 -28)

Todo lo que Pablo describe que le aconteció, sin duda procura el desgaste del hombre exterior, pero el interior a la vez iba sufriendo una renovación de día en día, que lo acercaba al hombre que Dios deseaba que fuera.

Con seguridad fueron muchas las dificultades que tuvimos que sortear en este año, pero lo más importante es el producto que podemos ver en nuestro interior por nuestro trasegar en medio de la adversidad, que en ese tiempo no solo nos hallamos dedicado a librarnos de la dificultad sin encontrar su provecho y sin vernos fortalecidos en nuestro hombre interior.

Hay quienes nos pasamos la vida cristiana solo contemplando las deficiencias en nuestro carácter, o en nuestras necesidades materiales o físicas, vemos como la dificultad nos arrastra mientras los años transcurren y solo los vemos pasar, sin perseguir una resolución en nuestro Dios para nuestro hombre interior, esto es muy triste porque lo que presenciamos es el desgaste del hombre exterior a la par del interior.

 
 

3. La tribulación tiene por objeto conducirnos al fortalecimiento del hombre interior.

 
 
2 Corintios 4 18no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.

Ahora Pablo nos plantea que para poder alcanzar una renovación de día en día en el hombre interior, es necesario que tengamos una óptica diferente de las cosas. El apóstol no se desgastaba colocando sus ojos en lo que se veía por el maltrato sufrido en su cuerpo, sino que observaba más halla: él mira en su interior, en el cambio profundo que se había producido en medio de cada padecimiento y la imagen perfecta que se estaba formando en su alma.

Hay quienes hemos permitido que nuestra mirada este tan concentrada en la aflicción que nos hemos olvidado de lo que no se ve y que se está gestando por el Espíritu Santo de Dios en nuestro interior, él está haciendo una obra gloriosa, pero para que esta avance, debemos dejar de darle tanta importancia a lo externo para colocar nuestros ojos en lo que internamente mi Señor está haciendo.

Génesis 50: 20Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo. José es un ejemplo vivo de tener una cosmovisión acertada frente a las circunstancias.

¿Qué visión tenemos de lo que pasa en nuestras vidas? ¿podemos ver lo que Dios ha estado haciendo en nosotros?

 
Conclusión

1 Timoteo 4: 7 Ejercítate para la piedad; 8porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera. 9Palabra fiel es esta, y digna de ser recibida por todos. 10Que por esto mismo trabajamos y sufrimos oprobios, porque esperamos en el Dios viviente, que es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen.

Nuestra dedicación en este tiempo al ejercicio de nuestros cuerpos y a lo material, para alimentarlos y vestirlos contrasta con nuestra disposición para hacer que el hombre interior crezca, se fortalezca, se rejuvenezca. Y Pablo no está diciendo que el hacer esto es perjudicial en alguna manera, pero nos advierte que estaremos invirtiendo nuestros recursos en lo temporal, en lo que solo nos traerá proveche en esta tierra y no en lo que es valioso por la eternidad.

Si hoy hacemos una revisión de nuestro hombre interior cuanto nos habremos renovado en este año, cuanto descubriremos que invertimos en él, en lo eterno, en lo que no se ve y cuanto en las cosas temporales, las que se ven, la que nos ofrecen un provecho momentáneo.
 
Pastor: David Bayuelo
Diciembre 15 de 2019

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