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Punto Óptimo

Punto optimo
Escuchar audio de esta predica 1 Corintios 12:7-12 7 A cada uno de nosotros se nos da un don espiritual para que nos ayudemos mutuamente. 8 A uno el Espíritu le da la capacidad de dar consejos sabios[a]; a otro el mismo Espíritu le da un mensaje de conocimiento especial. [b] 9 A otro el mismo Espíritu le da gran fe y a alguien más ese único Espíritu le da el don de sanidad. 10 A uno le da el poder para hacer milagros y a otro, la capacidad de profetizar. A alguien más le da la capacidad de discernir si un mensaje es del Espíritu de Dios o de otro espíritu. Todavía a otro se le da la capacidad de hablar en idiomas desconocidos, [c] mientras que a otro se le da la capacidad de interpretar lo que se está diciendo. 11 Es el mismo y único Espíritu quien distribuye todos esos dones. Solamente él decide qué don cada uno debe tener.
¿Alguna vez te has hecho la pregunta, de cuál es exactamente tu punto óptimo, que es lo que Dios desde antes de la fundación del mundo preparó para que yo desarrollara acá en la tierra en su mega obra de alcanzar al perdido? Sabes, los deportistas saben encontrar este punto óptimo, al descubrir sus talentos, de esto tenemos varios ejemplos: Los Futbolistas: Cristiano Ronaldo; Pelé, Maradona, James Rodriguez; Los basquetbolistas: Michael Jordán, Kobe Bryant y shaquille o'neal; Los Tenistas: Roger Federer, Peter Sampras y Rafael Nadal; Los Golfistas: Tiger Woods, Bobby Jones y Gary Player.

Pero no es necesario ser un deportista para experimentar estos puntos óptimos, Dios ha dicho en la palabra que acabamos de leer que a cada uno Él nos ha dotado de Dones y Talentos para que encajemos de manera perfecta dentro de los obreros de su reino.

¿Pero cómo lograrlo? ¿A dónde acudir? ¿Qué píldoras solicitar, qué clase tomar, o qué comercial mirar? ¡Nada de eso!

TU TALENTO REVELA TU DESTINO:

1 Pedro 4:11 (LBLA) 11 El que habla, que hable conforme a[a] las palabras de Dios; el que sirve[b], que lo haga por[c] la fortaleza que Dios da, para que en todo Dios sea glorificado mediante Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el dominio por los siglos de los siglos. Amén.

Cuando Dios te encomienda algo, él también te da la aptitud para realizarlo. Examina tus aptitudes para que te revelen tu Misión. Mírate a ti mismo. Considera lo fácil que te resultan las cosas que a otros se les dificultan hacer o entender.

 

1. ENCUENTRA TU SINGULARIDAD:

 
 
Mateo 25:15 (LBLA) 15 Y a uno le dio cinco talentos, a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad;

Da Vinci pintó la Mona Lisa; Beethoven compuso la Quinta Sinfonía; y Dios hizo una versión única de ti. Él te diseñó a medida para una misión excepcional; Explora como un buscador de oro las pepitas singulares de tu vida.

MIREMOS ESTA ILUSTRACIÓN: Un niño de cinco años se sienta ante una mesa llena de pinturas de colores. Rara vez habla. Sus compañeros de clase hace rato que han guardado sus dibujos, pero él contempla el suyo; Los colores le resultan irresistibles; Con su obra maestra en las manos, corre hacia mamá y papá, ansioso de mostrarles su obra de Arte.

Por otra parte, su hermana, se olvida el dibujo, Ella no quiere perder el viaje de regreso a casa hablando de dibujos. Ella relatará historias de historias. «¡La profesora nos contó un nuevo cuento hoy!». Y no hará falta insistir para que lo cuente.

A otro niño le tienen sin cuidado las historias y los dibujos, pero le interesan los otros niños. Él se pasa el día diciendo: «¡Oigan, escúchenme!». A él le encanta acaparar la atención, despertar reacciones, su tema parece ser: «Hazlo como yo. Ven conmigo. Probemos esto».

La pregunta acá es: ¿Son Actividades sin sentido a una edad insignificante? ¿O rasgos sutiles de virtudes ocultas? Yo me inclino por la segunda opción. Puede que aquel niño callado, fascinado por el color, llene algún día los muros de la ciudad con murales. Es posible que su hermana escriba un guión o dé clases de literatura a curiosos estudiantes de una escuela mixta. Y es probable que el pequeño que recluta seguidores hoy, en su momento haga lo propio en nombre de un producto, de los pobres, o incluso de su iglesia. ¿Qué hay de ti? Dios nos encomienda una tarea, «a cada uno según su capacidad» (Mateo 25:15). Según llama, él capacita. Considera tu pasado. ¿Qué es lo que has hecho bien con constancia? ¿Qué es lo que siempre te ha gustado hacer?

COLÓCATE ALLÍ DONDE CONVERGEN TUS AFECTOS Y TUS ÉXITOS, Y ENCONTRARÁS TU SINGULARIDAD. Tú la posees, tienes una chispa divina.

Un llamado excepcional a una vida excepcional. «A cada uno se le da una manifestación especial del Espíritu para el bien de los demás (1 Corintios 12:7).

La excusa "Yo no tengo nada que ofrecer» no sirve en absoluto". ¿Acaso el apóstol Pablo dijo, "¿El Espíritu nos ha dado a algunos...", o, "El Espíritu nos ha dado a unos cuantos de nosotros..."? ¡No! "El Espíritu nos ha dado a cada uno de nosotros una manifestación especial para el bien de los demás".

Basta de auto denigrarnos diciendo: "Yo no puedo hacer nada". Tampoco es sano el extremo opuesto de "Yo lo tengo que hacer todo". ¡No, no tienes que hacerlo todo!

Tú no eres la solución de Dios para la sociedad, sino una solución en la sociedad.

Imitemos a Pablo, quien declaró:

2 Corintios 10:13 (TLA) 13 Tampoco voy a presumir de lo que no he hecho. Si de algo voy a sentirme orgulloso, es del trabajo que Dios me mandó hacer. ¡Y ustedes son parte de ese trabajo!

 

2. ENGRANDECE A TU CREADOR:

 
1 Corintios 12:7 (NTV) 7 A cada uno de nosotros se nos da un don espiritual para que nos ayudemos mutuamente.

No te preocupes por las aptitudes que no posees. No codicies las virtudes que otros tienen. Limítate a descubrir tu singularidad.

2 TIMOTEO 1:6 «Por eso te recomiendo que avives la llama del don de Dios que recibiste». Y para eso... HAZ DE DIOS LA PRIORIDAD DE TU VIDA.

Romanos 11:36 «Porque todas las cosas proceden de él, y existen por él y para él».

¿El aliento que acabas de tomar? Dios te lo dio. ¿La sangre que ha bombeado tu corazón? Dale el crédito a Dios. ¿La luz con la que lees y el cerebro con el que procesas la información? Dios te ha dado ambas cosas. Todo procede de él... y existe por él. Nosotros existimos para manifestar a Dios, para demostrar su gloria. Servimos como lienzos para sus pinceladas, pliegos para su pluma, tierra para sus semillas, reflejos de su imagen. Dios nos formó y nos dice en esta mañana: «Ve a tu lugar. Desarrolla tus capacidades». La mayoría se niega a hacerlo. Unos pocos cooperan. Nosotros aceptamos el presente, pero desatendemos su propósito.

¿Necesitas una explicación acerca de la anarquía en el mundo? Cuando tú colocas tus dones en el centro del escenario, y yo hago alarde de mi imagen y a nadie le importa honrar a Dios, ¿puede sorprendernos que se arme un caos? Dios nos concede dones para que lo demos a conocer a él. Punto.

Dios dota al corredor olímpico con velocidad, al vendedor con desparpajo, al cirujano con destreza. ¿Para qué? ¿Para que obtengan medallas de oro, contratos de venta, o cuerpos sanos? Solo en parte. La gran respuesta es elaborar una gran lista de las cosas que podemos hacer dedicadas a Dios. Anunciarlas. Proclamarlas.

1 PEDRO 4:10-11 «Cada uno ponga al servicio de los demás el don que haya recibido, administrando fielmente la gracia de Dios en sus diversas formas... Así Dios será en todo alabado».

1 PEDRO 4:11 Vivamos de modo que para él «sea la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén» Manifiesta a Dios en toda su excelencia. Cuando tú engrandeces a tu Creador con tus dones, cuando tus contribuciones enriquecen la reputación de Dios, tus días se hacen cada vez agradables. Y para endulzar tu mundo en verdad, utiliza tu singularidad de modo que hagas de Dios... LA PRIORIDAD DE TU VIDA.

TÚ TIENES UNA CHISPA DIVINA

 

3. LA LABOR QUE DESEMPEÑAS ES IMPORTANTE:

 
Colosenses 3:17 (NTV) 17 Y todo lo que hagan o digan, háganlo como representantes del Señor Jesús y den gracias a Dios Padre por medio de él.

El Calendario Del Cielo tiene siete domingos por semana. Dios se sacrifica cada día. Él hace negocios santos a todas horas y en todo lugar.

Él convierte lo ordinario en algo extraordinario, transformando los lavaderos de la cocina en santuarios, las cafeterías en iglesias, y los días laborables en aventuras espirituales.

¿Los días laborales? Sí, los días laborables. Él decretó que tu trabajo era algo bueno. Antes de darle a Adán una esposa o un hijo, incluso antes de proporcionarle prendas para vestirse, Dios le encomendó a Adán un trabajo.

GÉNESIS 2:15 «Dios el SEÑOR tomó al hombre y lo puso en el jardín del Edén para que lo cultivara y lo cuidara». Dios considera el trabajo conforme a sus propios mandamientos inscriptos en las tablas de piedra:

ÉXODO 34:21 «Trabaja durante seis días, pero descansa el séptimo. Ese día deberás descansar».

Nos gusta la segunda parte de ese versículo, pero el énfasis que se pone en el día de descanso puede llevarnos a eludir el mandamiento de trabajar: «Trabaja durante seis días». Ya sea que trabajes en casa o en el mercado, tu trabajo es importante para Dios.

Tu labor también es importante para la sociedad. ¡Te necesitamos! Las ciudades necesitan Plomeros. Las naciones requieren soldados. Los semáforos se averían. Los huesos se rompen. Nos hace falta gente que repare los primeros y fije los segundos. Alguien tiene que criar a los niños, cultivar caña, o hacerse cargo de los niños que arman alboroto. Ya sea que empieces el día conectándote a Internet o vistiéndote para salir, estás imitando a Dios. Jehová mismo trabajó los primeros seis días de la creación. Jesús dijo:

JUAN 5:17 «Mi Padre aun hoy está trabajando, y yo también trabajo». Tu carrera consume la mitad de tu vida. ¿No debería servir para proclamar a Dios?

¿No pertenecen esas cuarenta o sesenta horas semanales a Dios también? La Biblia nunca promueve la adicción al trabajo o al empleo como si fuese una medicina para el dolor. Sin embargo, Dios llama de forma unilateral a todos los físicamente capaces a cultivar los jardines que él da. Dios honra el trabajo, así que honra a Dios en tu trabajo.

ECLESIASTÉS 2:24 «Nada hay mejor para el hombre que comer y beber, y llegar a disfrutar de sus afanes. He visto que también esto proviene de Dios».

Alguien puede decir: «¡Mi trabajo es simplemente eso, trabajo! Está allí para que pueda pagar las facturas, pero me adormece el alma». «¿Satisfacción laboral? ¿No sería mejor decir supervivencia laboral? ¿Cómo puedo sobrevivir en un empleo en el que no encajo?». «No tengo ni la más ligera idea de cómo hacer para descubrir mis aptitudes».

Por ahora, esto es lo que importa: Utiliza tu singularidad (LO QUE TÚ HACES) para hacer de Dios la prioridad (EL POR QUÉ LO HACES) de todos los días de tu vida (CUÁNDO LO HACES). En la intersección de los tres encontrarás la cura para la vida común: TU PUNTO ÓPTIMO.

El punto óptimo. Tú posees uno, y lo sabes. Tu vida tiene una trama; tus años poseen un tema. Tú puedes hacer ciertas cosas de una manera en que nadie más puede hacerlas. Y cuando lo sepas y lo lleves a cabo, aparecerá tu punto óptimo.

¡Vamos a descubrir el tuyo!

 

4. DESEMPACA TU MALETA

 
Éxodo 35:35 (NTV) 35 El Señor los ha dotado de un talento especial en el arte de grabar, de diseñar, de tejer y bordar en hilo azul, púrpura y escarlata de lino fino. Ellos se destacan como artesanos y diseñadores.

Tú Has Nacido Pre Envasado. Dios contempló toda tu vida, determinó tu misión, y te dio las herramientas para que llevaras a cabo la tarea. Antes de viajar uno hace algo parecido, considera las demandas de la travesía y coloca en la maleta lo más adecuado. ¿Clima frío? Empaca una chaqueta. ¿Reunión de negocios? Se lleva la computadora portátil. ¿Tiempo con los hijos o nietos? Lo mejor es incluir zapatillas deportivas y analgésicos.

Dios hizo lo mismo contigo. José investigará la vida animal... instalar en él curiosidad. Margarita dirigirá una escuela privada... incorporar en ella una dosis extra de capacidad administrativa. Necesito a Alejandro para que consuele a los enfermos... incluir en él una medida saludable de compasión. Angie se casará con Mario... investirla de una doble dosis de paciencia.

Gálatas 5:26 «No dejemos que la vanidad nos lleve a irritarnos y a envidiarnos unos a otros»

Dios te hizo a propósito con un propósito. ¿Esto es nuevo para ti? Si es así, puede que hayas hecho mal tu maleta.

Imagínate en un aeropuerto tomando la maleta equivocada y que este sea del sexo contrario al tuyo e inclusive de una edad mus diferente a la tuya, te diriges al hotel. Cuando llegues a la habitación y la abras, te darás cuenta de que has cometido un error. Talla, estilo y género equivocado. (Además, mis pantalones me quedarían demasiado cortos con tacones aguja). ¿Qué harías tú en ese caso? Una opción es arreglárselas con lo que uno tiene. Comprimirse dentro de un vestuario varios talles más pequeños, ataviarse con joyas del sexo opuesto, y llevar adelante la agenda planificada. ¿Pero lo harías? No, uno habría rastreado su maleta, hecho algún reclamo por escrito, llamado al aeropuerto, a las líneas aéreas, al servicio de taxi o a la policía.

A nadie le gusta vivir con la maleta de otra persona. ¿Entonces por qué lo hacemos tan a menudo?

Lo más probable es que alguien te haya forzado a ponerte la ropa de una maleta que no era la tuya. Los padres solemos hacer eso. El padre coloca su brazo sobre los hombros de su hijo y le dice: «Tu bisabuelo era agricultor. Tu abuelo era agricultor. Yo soy agricultor. Tú, hijo mío, algún día heredaras esta granja».

Es posible que alguna profesora lo haya hecho. Le advierte a la jovencita que quiere ser ama de casa: «No desperdicies tus aptitudes. Con tus dones podrías llegar a la cima. Lo tuyo es el mundo profesional».

Lo más probable es que alguien te haya forzado a ponerte la ropa de una maleta que no era la tuya. Los padres suelen hacer eso. El padre coloca su brazo sobre los hombros de su hijo y le dice: «Tu bisabuelo era agricultor. Tu abuelo era agricultor. Yo soy agricultor. Tú, hijo mío, algún día heredaras esta granja». Es posible que alguna profesora lo haya hecho. Le advierte a la jovencita que quiere ser ama de casa: «No desperdicies tus aptitudes. Con tus dones podrías llegar a la cima. Lo tuyo es el mundo profesional»; El trabajar fuera de casa puede que sea una gran opción para algunos, ¿pero ¿qué pasaría si Dios hubiera puesto en aquella jovencita una pasión excepcional por los niños y por ser ama de casa?

Consideremos también los días juveniles de BILLY FRANK, el hijo mayor del dueño de una granja. Su padre lo sacaba de la cama alrededor de las dos y media de la mañana para comenzar la faena. A Melvin, el hermano más joven, le gustaba el trabajo, y caminaba junto a su padre deseando tomar su lugar incluso antes de ser capaz de hacerlo. Pero no Billy Frank. Él y Melvin tenían el mismo padre, pero no los mismos intereses. En cuanto acababa sus tareas, Billy Frank salía disparado hacia la casa con una copia de Tarzán o de Marco Polo. A los catorce años, ya se había devorado El Declive y la Caída del Imperio Romano. Lo que más le fascinaba al muchacho eran las historias misioneras y los relatos de siervos valientes en tierras lejanas. Más tarde, siendo estudiante universitario en el Instituto Bíblico de Florida, visitó a todos los evangelistas que recibía la institución. Sirvió sus mesas, les limpió

los zapatos, les llevó las maletas, posó ante las cámaras junto a ellos, y escribió a su madre para decirle lo mucho que «deseaba ser como este o como aquel». Billy Frank poseía una cualidad más: energía. Su madre recordaba, «Billy no tenía nada de tranquilo... fue un alivio para mí que empezara a ir al colegio». Era hiperactivo antes de que existiese esa palabra. Siempre corriendo e investigando. «Nunca se cansaba», le decían sus padres al médico. «Sencillamente está hecho de esa forma», les aseguraba el doctor. Cualidades de Billy Frank: Fascinación por los libros y la palabra, Intriga por los misioneros y las tierras lejanas, Una energía ilimitada...

¿Qué ocurre con un muchacho así? ¿Y qué ocurre cuando el Espíritu de Dios lo convence de pecado y salvación? El joven Billy Frank decidió dejar de utilizar su nombre compuesto y darse a conocer con su primer nombre. Al fin y al cabo, un evangelista necesita que lo tomen en serio. Y la gente tomó a Billy Frank Graham muy en serio. ¿Qué hubiese pasado si Graham hubiera ignorado su corazón? ¿Qué habría sucedido si sus padres lo hubiesen forzado a quedarse en la granja? ¿Y qué si nadie se hubiera dado cuenta del patrón divino que había en su vida? ¿Y qué ocurrirá si tú no descubres el tuyo?

 

5. SÉ ÚNICO

 
Salmos 139:15 (LBLA) 15 No estaba oculto de ti mi cuerpo, cuando en secreto fui formado, y entretejido en las profundidades de la tierra.

Tú saliste del vientre de tu madre con herramientas exclusivas. David lo expone de esta forma: «Mis huesos no te fueron desconocidos cuando en lo más recóndito era yo formado, cuando en lo más profundo de la tierra era yo entretejido. Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación: todo estaba ya escrito en tu libro; todos mis días se estaban diseñando, aunque no existía uno solo de ellos» (Salmo 139:15-16).

Desmenucemos estos versículos juntos. David enfatiza el pronombre «tú» como diciendo «tú, Dios, y tan solo tú». «Lo más recóndito» sugiere un lugar oculto y seguro, escondido de intrusos y malignos. Al igual que un artista lleva su lienzo a un estudio cerrado, Dios también te llevó a su cámara oculta en donde fuiste «entretejido». Dios no te dejó caer en el mundo completamente indefenso y con las manos vacías. Tú llegaste totalmente equipado. «Todos mis días se estaban diseñando...». El día del nacimiento y el día de la muerte. Los días de dificultad y los de victoria. Lo que te motiva, y lo que te agota, Dios lo estableció, y lo establece. No opaques tu vida desestimando el hecho de que eres más que una posibilidad estadística; más que una veleta ambulante sacudida por los fríos vientos del destino. Gracias a Dios, tú has sido formado «en lo más recóndito» (v.15). El escultor cincela un trozo de piedra, da forma a la curva de la rodilla, lija la frente... Ahora imagínate a Dios haciendo lo mismo: Cincelando la forma que llegarías a tener, aun antes de estar completamente formado, y dotándote de: un buen ojo para la organización, un buen oído para la música, un corazón que lata por la justicia y la imparcialidad, una mente que entienda la física cuántica, dedos delicados para ser médico, o piernas poderosas para volverte un corredor. Él te hizo único.

El pensamiento secular, por lo general, no acepta esta noción. La sociedad no ve ningún autor detrás del libro, ningún arquitecto detrás de la casa, ningún propósito después de la vida. La sociedad no ve maleta alguna y, por supuesto, nunca te recomienda que abras tu maleta.

Simplemente te dice: «Tú puedes ser lo que quieras ser». Sé un carnicero si quieres, un agente de ventas si lo deseas. Conviértete en un embajador si realmente es lo que anhelas. Si trabajas arduamente lo lograrás. ¿Pero realmente será así? Si Dios no puso en tu maleta el sentido cárnico de un carnicero, las aptitudes personales de un agente de ventas, o la visión global de un embajador, ¿puedes desempeñar alguna de esas ocupaciones? Quizá lo logres, descontento o insatisfecho, pero no sintiéndote realizado.

¿Puede una bellota convertirse en una rosa, una ballena volar como un pájaro, o el plomo volverse oro? Por supuesto que no. Tú no puedes ser lo que tú quieras. Pero puedes convertirte en todo lo que Dios quiere que seas.

 

6. ANALIZA TU HISTORIA

 
Salmos 33:13-15 (NTV) 13 El Señor mira desde el cielo y ve a toda la raza humana. 14 Desde su trono observa a todos los que viven en la tierra. 15 Él hizo el corazón de ellos, así que entiende todo lo que hacen.

Considera esta idea para un programa de televisión sobre la vida real. La meta es sencilla. Cada concursante debe viajar a cierta ciudad, encontrar un lugar ya designado, y asumir un papel determinado. Llamémoslo el programa: Encuentra tu lugar.

¿Cuál es el meollo de la cuestión? Nadie te dice dónde tienes que ir o qué debes hacer cuando llegas allí. El conductor no identifica la ciudad, ni tampoco designa el país. Él no te da la descripción de tu trabajo. Todos los concursantes deben discernir sus destinos en virtud de una sola herramienta. Sus provisiones.

Al salir del punto de partida, cada uno recibe una bolsa con los suministros que les proveen pistas para descubrir el destino. El conductor, por ejemplo, le entrega a una persona una bolsa de cuero repleta de suéteres, una chaqueta y un balón de fútbol. En el bolsillo lateral, el concursante encuentra monedas. Dinero argentino. Parece que el destino y el puesto se van esclareciendo. Otro recibe un equipo de buceo. Tanques de oxígeno. Patas de rana y gafas. Y se encamina hacia el océano. ¿Y esto qué es? ¿Una llave de plomero? Los buzos no llevan herramientas. Un momento, aquí tenemos una clave más. Un libro. Diagramas de plataformas de perforación marítima. Parece que el puesto de esta persona tiene que ver con plataformas petrolíferas.

¿Crees que a las cadenas de televisión no les va a interesar el programa? ¿Demasiado aburrido?

Dios desarrolló el guion y te anotó a ti como concursante.

Tú no saliste del vientre de tu madre con la carrera deseada tatuada en el pecho ni había un listado de aptitudes innatas cuando naciste. Pero a medida que la vida fue avanzando tú mismo empezaste a darte cuenta de tus dones, a averiguar cuáles eran tus aptitudes, a descubrir tus mañas. Dios es el que te los otorgó. «Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica» (Efesios 2:10).

La cura para la vida común empieza al detectar tus habilidades. Nadie más tiene el conjunto de aptitudes que tú posees, e ignorarlas sería perjudicarte a ti mismo. El técnico de una plataforma petrolífera no se sentiría a gusto en una escuela de Argentina. Y si Dios te hizo para enseñarles a los jovencitos argentinos, no disfrutarás siendo técnico en la torre de una plataforma marítima. Tú también. Y, por encima de todo, Dios así lo quiere. Eres el único tú que él ha creado.

Tú eres el cometa Halley; solo se nos concede una oportunidad de verte brillar. Tú ofreces un regalo a la sociedad que nadie más puede aportar. Si tú no haces tú aporte, nadie lo va a hacer.

CAMBIA EL MUNDO

Mateo 13:31-32 (NTV) 31 «El reino del cielo es como una semilla de mostaza sembrada en un campo. 32 Es la más pequeña de todas las semillas, pero se convierte en la planta más grande del huerto; crece hasta llegar a ser un árbol y vienen los pájaros y hacen nidos en las ramas».

Contra un gigante imponente, una piedra del arroyo parece algo inútil. Pero Dios la utilizó para derribar Goliat. Comparadas con los diezmos de los ricos, las monedas de la viuda parecían insignificantes. Sin embargo, Jesús las usó para inspirarnos. En contraste con los sofisticados sacerdotes y poderosos gobernantes romanos, un carpintero colgado de una cruz no parecía otra cosa que una vida perdida. En las manos de Dios, las semillas pequeñas crecen para convertirse en árboles en los que resguardarse.

Moisés tenía un Cayado; David tenía una Honda; Sansón tenía una Quijada; Rahab tenía un Cordón; María tenía un Perfume; Aarón tenía una Vara; y Dorcas tenía una aguja.

Dios los utilizó a todos. ¿Qué tienes tú?

«Haz todo el bien que puedas, por todos los medios que puedas, de todas las maneras que puedas, en todos los lugares que puedas, todas las veces que puedas, a toda la gente que puedas, durante todo el tiempo que puedas».36 No menosprecies la pequeñez de tus actos.
 
José Sanchez Gracia
Diciembre 29 de 2019

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